martes, 12 de junio de 2012

Renovación Marvel (Iván Rodríguez)


Ya el mes pasado, Panini comenzó a publicar en España Ultimate Marvel, un tomo mensual que incluye las nuevas etapas de The Ultimates, Ultimate X-Men y Ultimate Spider-Man.

Puede decirse que estamos ante la tercera etapa del Universo Ultimate. La primera concluía  con el crossover Ultimátum y la segunda con La Muerte De Spider-Man. Los planteamientos de esta línea continúan con su originalidad y frescura, tomando elementos clásicos del Universo Marvel, pero distanciándose (cada vez más) de su universo padre. El caso más llamativo es el de Ultimate Spider-Man, ya que Peter Parker ha muerto y tenemos un nuevo Trepamuros, esta vez un chaval de raza negra, que al igual que Ultimate Peter ha sido picado por una araña experimental. Brian Michael Bendis sigue al frente del título, con el dibujo de Sara Pichelli.

En la segunda etapa Ultimate X-Men la historia se basó en reunir un nuevo equipo, pues una gran cantidad de miembros murieron en Ultimátum y el resto se encontraban disgregados, ahora veremos como queda el nuevo grupo y cuales serán sus objetivos.


 The Ultimates comienza con Iron Man y Thor como principales protagonistas. Iron Man ya perdió gran cantidad de su esencia Ultimate durante la segunda etapa de la línea, donde se le representaba con una armadura casi calcada a la del Universo Marvel y dejando un tanto olvidado ese origen que fantásticamente guionizó Orson Scott Card en Ultimate Iron Man. Por el contrario, Thor vuelve a sus orígenes Ultimate.

La colección acaba de comenzar y me limito a resumir brevemente para evitar spoilers.

Con respecto al formato elegido por Panini para esta tercera etapa, Julián Clemente ya da las pertinentes explicaciones, en su siempre interesante sección, al final del primer número. Particularmente no me convence el formato, probablemente la primera vez que me pasa con una edición de Panini, al menos por estética y mi gusto (o manía) por mantener las colecciones separadas y ordenadas.

En la Línea “normal” acaba de terminar Miedo Encarnado, un crossover que podría haber sido simplemente un arco que reuniese las colecciones de Los Vengadores, con algún especial de complemento, pero noooooooooooo, había que hacer el “Evento”, y nada, ahí queda, no ha pasado de ligeramente entretenido y una excusa para matar unos cuantos personajes y sacar unas colecciones nuevas.

No me molestan los crossovers, pero un poco más de distancia entre ellos no estaría mal, además, Los Vengadores (claros protagonistas del “evento”) están manteniendo un nivel de calidad y entretenimiento de lo más aceptable.

También concluye La Cruzada De los Niños, donde hemos vuelto a disfrutar de Los Jóvenes Vengadores con su equipo creativo original (Allan Heinberg y Jim Cheung), aunque con el resultado final se desvirtúen bastante las bases que sentó Bendis desde Desunidos.

Hay que destacar el número 16 de Los Nuevos Vengadores, un ejemplar doble que incluye el #16.1 estadounidense con el mítico Neal Adams dibujando para Bendis y que es el comienzo del arco que va a afectar los próximos meses a las colecciones vengativas con el regreso de Norman Osborn y Los Nuevos Vengadores Oscuros. La verdad es que promete Bastante.

Dato curioso: en Los Vengadores número 17 vemos que Ojo De Halcón ha cambiado su uniforme por uno claramente influenciado por la película, y que venía del Ojo De Halcón de la línea Ultimate.

Para terminar un poco de mutantes. Fatal por parte de Marvel renumerar (para sacar un número 1, no para recuperar numeración original, como suelen hacer últimamente) The Uncanny X-Men, la única serie que conservaba la numeración original. Y todo porque, por enésima vez, el grupo se ha separado en dos equipos. También mal el tratamiento que se le da actualmente a Astonishing X-Men, una colección que aportaba frescura y se desligaba de la mediocridad de las historias que ocupan a unos mutantes que no terminan de salir del pozo de los noventa.

Pero no todo va a ser malo, por suerte hay una nueva colección interesante para los que disfrutamos con las etapas de Morrison (New X-Men) y Whedon (Astonishing X-Men). Lobezno y La Patrulla-X hereda (con un número leído) muchos de los elementos que los autores antes mencionados explotaron para intentar devolver la grandeza a los mutantes del Universo Marvel. El responsable es el nuevo guionista estrella de la Casa de las Ideas: Jason Aaron, acompañado del dibujo de Chris Bachalo y Nick Bradshaw. El rollo de los dos dibujantes para evitar retrasos, que al haber sido previsto al comenzar la serie, mantendrá la coherencia.

viernes, 4 de mayo de 2012

Vengadores, más de lo mismo (Javo Rodríguez)

Supongamos por un instante que acudo a ver Los Vengadores sin tener referencia alguna, no sólo de la peli, sino también de los personajes en el cómic y en anteriores versiones cinematográficas individuales.
Si soy ese espectador virgen, Los Vengadores me parecerá un film incompleto, que al guión de Joss Whedon le falta algo... y así es. Los Vengadores es una entrega más de un serial que se inició en 2008 con Iron Man y continuó con Iron Man 2 (2010), Thor (2011), Capitán América: El primer vengador (2011) y, si se es muy estricto, las dos entregas de Hulk en 2003 y 2008.
Lejos de las, en mi opinión, deficientes definiciones del diccionario de la RAE, entiendo que un serial posee connotaciones de continuidad que no se dan en una serie. Esta última, la serie, puede ser leída o contemplada, en cualquiera de sus entregas, sin necesidad alguna de conocer otra entrega. Cualquiera de los títulos de la serie de James Bond puede ser visto sin necesidad de saber nada de los demás; lo mismo sucede, por poner otro ejemplo, con Indiana Jones. Por el contrario, el serial si hace necesario conocer más de una entrega para conocer la historia de forma completa. La habilidad de George Lucas ha hecho posible que El imperio contraataca pueda ser visionada con placer y que casi parezca un título unitario, pero es indudable que forma parte de un serial cuya trama se queda incompleta si no se ha visto La Guerra de las galaxias y El retorno del Jedi.
Volviendo a Los Vengadores, Iron Man, Thor o Capitán América, incluso Hulk o Loki quedan incompletos si no se han visto sus anteriores películas, si no se ha visto el serial del que Los Vengadores forma parte.

Supongamos ahora que acudo a ver Los Vengadores conociendo algo de su larga historia, más de medio siglo, en los cómics y, lo que es más importante para el caso, habiendo visto todos los otros títulos del serial. Obviamente las dificultades del anterior espectador, virgen de antecedentes, no se dan y la comprensión de historia y personajes es completa. Mis pegas, en este caso, vienen por otros lados.
Dos de ellas son muy personales y, por tanto, de no excesivo valor. En primer lugar, siendo ese espectador que tiene un cierto conocimiento de los Vengadores en el cómic y que ha visto los otros títulos del serial, no cabe duda de que eres un tanto friky y, como tal, tienes el valor añadido que proporciona ver a tus héroes de las viñetas en la pantalla. No soy un gran seguidor de los Vengadores, probablemente no he leído más que medio centenar de grapas, y, por edad, en su gran mayoría de la colección del 63, razón por la cual me hubiese encantado ver en la pantalla a personajes con tantas posibilidades cinematográficas como Ant-Man y The Wasp. Posibilidades visuales y aquí viene la segunda pega, en este tipo de películas la credibilidad de los personajes está muy marcada por el aspecto de su uniforme. La reconversión de los uniformes (y su no excesiva utilización) fue, en mi opinión uno de los grandes acierto de las películas de los X-Men. No puedo evitar que siempre que veo a Thor me parezca estar en una fiesta de disfraces, algo que se grava cuando, al contrario que los otros personajes, nunca aparece con su personalidad humana -Donald Blake o cualquier otra- pero ya dije que estos son pegas muy personales.
Entiendo que no es personal el sentir a lo largo de toda la proyección una permanente sensación de déjà vu, de no sentir nunca la sensación de no saber que va a pasar, de algo ya visto. Los héroes de Marvel han gozado de adaptaciones cinematográficas de gran calidad a lo largo del siglo XXI, pero el gusto inicial por ver a los X-Men o disfrutar de los efectos de Spiderman ya ha sido asimilado y ya no funciona igual. Todos los títulos Marvel en el cine gozan de buenos actores, buenas realizaciones y excelentes efectos, pero eso ya no es suficiente. ¿Significa esto que el guión o la realización de Whedon sea peor que otra? Creo que no, pero ya desde Iron Man 2 tengo la sensación de repetición, de ver siempre lo mismo. Si hubiese visto Los Vengadores hace 10 años se hubiese quedado grabada a fuego en mi memoria, hoy, una década después, me parece tan sólo otro más, ni mejor ni peor. Más de lo mismo.
Creo, estoy seguro, que el Universo Marvel puede crear historias originales. Quedo a la espera.

Los Vengadores (Iván Rodríguez)


Sííííííí!!!!!!!!!! Me ha encantado Los Vengadores, el planteamiento comercial, eso de que cada personaje tenga su colección… perdón, su película, para que luego el destino y Nick Furia los unan frente a un enemigo común al que no podrían vencer por separado. Sí, desde su concepción, los Vengadores cinematográficos son fieles a la idea original de Stan Lee y Jack Kirby, que ya ronda los cincuenta tacos.

No soy de los que buscan la absoluta fidelidad en una película basada en un cómic, pero me encanta que la esencia se conserve. Los Vengadores mantiene el origen clásico en el que Loki y sus intentos de conquistar la Tierra son el detonante de que los héroes se unan, pero también tira de historias más recientes con la implicación de los Chitauri, también conocidos como los Skrulls del Universo Ultimate que protagonizaron (prtotagonistas malvados, se entiende) del segundo arco argumental de The Ultimates.

La cantidad de referencias hacia gran parte de la historia de los Vengadores en el cómic es continua pero no entorpece la visualización de la película para alguien no iniciado en estas historias, lo que si creo necesario es haber visto las pelis previas, ya que no estamos ante un film independiente (en el sentido estricto, no en el de cine indi), si no que Los Vengadores es una gran secuela, o un gran final para una serie de películas levemente relacionadas.

Joss Whedon ha sido la mejor elección como guionista y director que se podía haber hecho, por su espléndida carrera en televisión, sus más que interesantes incursiones en el mundo del cómic (Astonishing X-Men es impresionante) y por ser lector, ser aficionado y haber leído algún cómic ayuda bastante a evitar desastres (Elektra).

El reparto ya lo conocíamos de sobra: Robert Downey Jr. (Iron Man) es el mas veterano, con dos pelis previas para su personaje.
Chris Hemswoth cumple a la perfección con su Thor, que mantiene un traje de corte clásico pero un físico muy Ultimate.
Chris Evans y su Capitán América son el punto flaco, el actor sigue sin dar la talla y al personaje le falta carisma, con lo que Iron Man le pasa por encima y le quita cualquier atisbo de protagonismo, una lástima.
Mark Ruffalo lo hace lo suficientemente bien como para no echar de menos a Edward Norton (un poquito si lo añoramos) en el papel de Bruce Banner, sin embargo el Hulk flojea un poco al retomar la idea de que el bicho digital tenga las facciones del actor (algo que se inventó Ang Lee en la basura que perpetró con el personaje).
Ultimate Nick Furia le robó la cara a Samuel L. Jackson y puso muy fácil la elección de un actor que siempre llena la pantalla.
La sección femenina es un regalo para la vista, la Viuda Negra (Scarlett Johansson) y Maria Hill (Cobie Smulders) lo hacen lo bastante bien como para ser algo más que bonitos floreros y las mallas…
Por último Ojo De Halcón, no tiene tanto protagonismo como algunos querríamos pero ver a un gran Jeremy Renner en este papel ya nos hizo suplicar por más con su breve aparición en Thor.
No se me puede olvidar Loki (Tom Hiddleston), correcto en Thor y manteniendo la línea. Llevar esos cuernos tan poco dignos en el casco no debe ser fácil.

Excepto por puntos insalvables (Chris Evans) estamos ante una gran película de superhéroes (me costaría decir “la mejor”), que toma las mejores partes del cómic y las pasa por el filtro Whedon para llegar a todo tipo de público.
Entre los aspectos negativos, lo dicho más arriba sobre los actores y personajes, y por enésima vez constatar la abismal falta de ideas originales. Sí, Whedon ha hecho un trabajo fabuloso y me encanta la película, pero es una adaptación. De la misma forma que me gustan los comics también me gusta el cine, y no puedo dejar de preguntarme: con Whedon, estos actores y este presupuesto, si además vemos algo que no sea secuela, precuela, remake, o adaptación, sino una idea original de la que jamás hallamos oído hablar (creo que a eso se dedicaban los guionistas) ¿No saldríamos mucho más satisfechos de la sala del cine? Supongo que no es rentable y como estamos en crisis BUUUU, BUUUU, o la piratería nos roba el dinero para hacer cosas nuevas, BUJUUU, BUJUUU. Y así miles de excusas para justificar la mediocridad (de la industria cinematográfica no de la peli).

lunes, 14 de noviembre de 2011

Premio Nacional (Javo Rodríguez)

Santiago Valenzuela ha ganado el Premio Nacional del Cómic de España en su edición de 2011. No he leído Plaza Elíptica, el título por el que ha sido premiado Valenzuela, tan sólo lo conozco por referencias, así que poco tengo que decir sobre él. Lo que si parece claro es que Plaza Elíptica se ajusta a la línea editorial que el premio ha mantenido desde su primera edición. Hechos, dichos, ocurrencias y andanzas de Bardín el Superrealista de Max en 2007, Arrugas de Paco Roca en 2008, Las serpientes ciegas de Felipe Hernández Cava y Bartolomé Seguí en 2009 y El Arte de Volar de Antonio Altarriba y Kim el pasado año. Nada que objetar a la lista de premiados. Son títulos y autores muy diferentes. Personalmente aprecio alguno de ellos y forman parte de mi biblioteca pero no deja de preocuparme el hecho de que se ajusten a una línea editorial, a una política editorial, algo que no me parece lo más apropiado para un premio nacional.

Hace años que no soy capaz de pasar de la tercera página de los álbumes de Mortadelo y Filemón. Pero Ibáñez es mucho Ibáñez y, en el hipotético caso de que publicase un álbum estupendo, ¿tendría cabida en los premios nacionales? Creo que no, no se ajusta a su política.
Las tiras de Silvio José, el buen parásito de Paco Alcázar ¿tendrían oportunidad de ser premiadas? Creo que no, tampoco se ajustan.
Cualquier álbum de Blacksad de Juan Díaz canales y Juanjo Guarnido ¿gozarían de alguna oportunidad' Está claro que no.
Son sólo tres ejemplos que ilustran una situación que me preocupa y que me hace mirar hacía el Premio Nacional del Cómic de España con cierta indiferencia.

P.D. quedó en el tintero (que raro suena esto escribiendo en computadora) la última entrega de las jornadas de Mapfre, tan interesante como las cuatro anteriores, pero un viaje a Buenos Aires y otras obligaciones fueron retrasando su publicación. Ha pasado ya mucho tiempo para un blog, así que dormirá en el limbo.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Astonishing X-Men (Iván Rodríguez)


En 2001 Grant Morrison se hizo cargo de los guiones de X-Men, dando a la serie un nuevo título pero manteniendo la numeración. New X-Men no significó tan solo un cambio en el título de portada, fue un lavado de cara para los mutantes, que estaban hundidos en un pozo de podredumbre desde los oscuros noventa. Los contundentes cambios estéticos, potenciados por el magnífico dibujo de Frank Quitely y la influencia de la versión cinematográfica, y la recuperación del concepto de escuela de mutantes dieron un empujón a las colecciones X que permitió a los aficionados el volver a soñar con un resurgir de sus personajes favoritos.

Tras 41 números y un annual, Morrison deja la serie en manos de Chuck Austen, que mantiene la estética y el New X-Men de portada durante dos entregas, para recuperar la lycra de colores y las historias vacías.

Todo hacía pensar que los x-men volvían a caer en la mediocridad de los noventa y que la etapa de Morrison no había sido más que un espejismo, pero la llegada de Joss Whedon y la creación de una nueva cabecera mutante evitaron este desastre.

Astonishing X-Men tenía una frescura y sencillez de planteamiento capaz de atraer nuevos lectores, ya que, además, estaba desligada de los “grandes eventos” Marvel pese a sufrir el peso de la continuidad (de eso no se libra nadie).

Whedon contaba lo que le daba la real gana (en el buen sentido), a su ritmo, trasteando magistralmente con viejas historias de los mutantes e incluyendo nuevos e interesantes personajes (Ord, Abigail Brand y S.W.O.R.D., Danger), resucitando (vale, esto no es demasiado original) a Coloso, etc.

El planteamiento consistía en arcos de seis entregas que dejaban pequeños cabos sueltos para enlazar con la siguiente historia. Fácil, sencillo y muy entretenido.

El principal problema de la serie consistía en la lentitud de los creadores. Whedon por sus variados compromisos televisivos y cinematográficos, y John Cassaday es tan genial como lento. Pero daba igual esperar dos o tres meses por el siguiente número, lo importante era mantener un gran equipo creativo que funcionaba a la perfección, y mientras que las cabezas pensantes de Marvel pudiesen encajar las historias en la continuidad la regularidad de la serie (mensualmente hablando) carecía de importancia.

Whedon y Cassaday realizaron cuatro arcos de seis entregas y un Giant-Size como cierre del último, un numero magistral de despedida que tanto permitía continuar la cabecera, como darle carpetazo y dejarla como 25 de los mejores comics de mutantes jamás leídos.

La opción de cerrar la serie no era válida para Marvel, daba pasta, pero el equipo creativo que sustituyese a Whedon y Cassaday debía estar formado por autores de primera línea. Y así fue, Warren Ellis se hizo cargo de los guiones, mientras que Simone Bianchi (menos conocido que el escritor, pero ya contratado por Marvel para dibujar Wolverine) reemplazaba a Cassaday.

Las diferencias eran notables, mientras Cassaday es limpio, realista y muy ordenado, Bianchi recarga las viñetas hasta agotar la vista y su continua obsesión de sacar a los personajes de los marcos cansa bastante, haciendo que un dibujo magistral, a veces, incomode la lectura.
Ellis es uno de mis guionistas favoritos, pero sus trabajos con Marvel (quizá por falta de independencia, aunque tampoco se ha lucido en la línea Ultimate, donde cuenta con mayor libertad creativa) no se encuentran entre los mejores. Con todo, respeta completamente la idea original de la serie, aunque en mitad del primer arco (de cinco entregas) encaja una miniserie (Astonishing X-Men: Ghost Boxes) para mostrar unos curiosos universos alternativos relacionados con la historia principal.

El segundo arco escrito por Ellis vino acompañado de cambio de dibujante (ya empezamos), Phil Jiménez no es Cassaday pero cumple a la perfección y agota menos que Bianchi. La historia recupera de una forma un tanto virtual infinidad de viejos enemigos de los x-men para deleite de los viejos aficionados y se lee con ganas pero sin llegar al enganche que producían los guiones de Whedon.

Excentricidad de Ellis o maniobra comercial de Marvel, realmente poco importa, pero el que debería haber sido el #36 de la serie se convirtió en Astonishing X-Men: Xenogenesis #1, un arco en el que Ellis tiraba de viejos personajes de las historias de la desaparecida Marvel UK. Pero fue un nuevo cambio de dibujante lo que realmente marcó esta miniserie, el estilo semicaricaturesco / humorístico de Kaare Andrews tuvo una acogida desigual entre los lectores. Particularmente me pareció un dibujo fantástico y que acompañaba muy bien a la historia, pese a los graciosos desfases como comenzar un cómic con cuatro splash-pages seguidas (dos de ellas dobles).



Y se acabó, pues no. Daniel Way y Cristos N. Cage se hacen cargo de los guiones en un arco compartido de forma curiosa, dividiendo el grupo de personajes principales y contando (sin compartir la grapa, en comics diferentes) la historia de forma simultanea.



















Hablo un poco a ciegas, ya que el primer número de Cristos N. Cage no se ha publicado todavía en nuestro país, pero estos dos guionistas solo realizan un arco, en el perteneciente a Way hay cambio de dibujante, y pese a la calidad de los escritores no son ni la sombra de sus predecesores. Así que el futuro de la serie está por ver, pero el continuo baile de dibujantes y guionistas no le hace ningún bien al planteamiento inicial de una colección que arrancó como una maravilla y que, pese a que las historias gustasen más o menos, mantenía una independencia de las eternas y demasiado extensas movidas del Universo Marvel.

martes, 27 de septiembre de 2011

Del tebeo a la novela gráfica IV (Javo Rodríguez)



La sesión comenzó con un mala noticia, Marcello Serra, historiador del cómic y moderador de la sesión, nos informaba de la muerte de Sergio Bonelli, editor y guionista, figura clave del tebeo italiano, y creador de Zagor, así como continuador de la labor de su padre, Gian Luigi Bonelli, padre de Tex. Adiós amigo... pero la vida sigue.

Hoy en Del tebeo a la novela gráfica tocaba hablar sobre Héroes del cómic internacional. Los invitados, algo habitual en las jornadas, eran de autentico lujo. El público, muy numeroso, asimismo contó con ilustres como Carlos Pacheco o Carlos Giménez a los que tuve el honor de estrechar la mano por mediación de Emilio Gonzalo, director de Expocómic.

Juan Manuel Bonet, nacido en París, es uno de los más importantes conocedores de la pintura y ha sido director de museos tan prestigiosos como IVAM Valencia o del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid. Además de tan notorios cargos, Bonet es un experimentado tintinólogo lo que justifica su inclusión dentro de las jornadas. Su última aportación sobre el personaje de Hergé es uno de los prólogos de la exposición "Cubiertas Tintinescas" que se inaugura el próximo día 29 en la galería José Ramón Ortega.
Bonet une a su sabiduría sobre Tintin un profundo amor al personaje que se transmite en todas sus palabras. El ¿periodista? belga es para Bonet "un héroe de su tiempo, que tiene el don de la ubicuidad, que está siempre en el momento oportuno, en el sitio oportuno. Me identifico con él, recorto periódicos como me enseño el malo, malisimo de Muller. Este héroe nos ayuda a entender todo lo que ha pasado en el siglo XX". Bonet, a pesar de su cariño a Hergé no tiene duda alguna al afirmar que Hergé se "rozó demasiado con el totalitarismo fascista" o la importante labor de Jacobs en la obra del autor. Poco hay que decir sobre Tintin que Bonet no resalte, pero si quiero decir, como curiosidad, que ha sido el personaje más nombrado, no sólo en esta jornada, sino a lo largo de los cinco días, creo que no ha habido una sola sesión en la que no haya aparecido el chico de los bombachos. Me encanto su falta de prejuicios al afirmar que "no hay que ponerse muy fundamentalista con la versión de Spielberg hasta verla. A Graham Green no le gustaba nada la versión cinematográfica de El tercer hombre y a mi me gusta más que su novela". Chapeau.

El salmantino Ángel de la Calle es una autentico polifacético del tebeo. Colaborador en Star, Rambla, Comix Internacional, Zona 84, El Víbora o la estadounidense Heavy metal. Autor de storyboards. Creador de la tira Mar y Mari en los periódicos asturianos. Autor de Modotti, una mujer del siglo XX. Elemento clave del cómic en la Semana Negra de Gijón y fundador de las Jornadas Internacionales del Cómic Villa de Avilés. Experto en Hugo Pratt (Hugo Pratt, la mano de Dios) y autor de la estupenda monografía sobre El Hombre Enmascarado (En el sendero) que me hubiese encantado me firmase, pero, ¡malditas prisas! no pude correrla de mi biblioteca.
De la Calle comenzó su charla hablando sobre los cambios del héroe en los años 60, centrándose inicialmente en la figura de Blueberry en una época en que "la novela abandona la épica" y sus influencias de la "decostrucción que el spaghetti western hace del western. El ciclo de México está claramente influenciado por las películas de Sergio Leone y se dirige al realismo, en el sentido de que se vuelven más humanos, tienen más defectos, se parecen más a la gente". En cuanto a Corto Maltes resalto la pasión que ha provocado en escritores como Humberto Eco o Pérez Reverte. "Es importante porque, al igual de la novelística del siglo XX, es interior, reflexiva, no es épica o es de la épica del día a día". Un interesante punto de vista pero que a mi me provoca aburrimiento, no la opinión del salamantino, sino esa descontrucción de la épica del héroe. Blueberry o Corto Maltés, tanto en sus ediciones españolas seriadas como de seguido en sus álbumes, me hacen bostezar, lo cual, sin duda, no es más que una de mis muchas incapacidades.

El granadino Juanjo Guarnido es un genio del dibujo en la historieta, del dibujo, a secas. A la derecha de mi ordenador está siempre presente un cuadrito con una postal de Blacksad a la que se une una bonita foto de Bel, junto a una reproducción escultórica del gato, con un ojo morado, de algún salón de Barcelona. Igualmente me hubiese encantado añadir su firma. ¡Malditas prisas!. Su biografía profesional tiene dos absurdos desaciertos. Cagada (perdón por la expresión, pero es la mejor que se me ocurre) de la Marvel (británica y estadounidense) que impidió su paso desde sus inicios en Forum. Cagada de las editoras españolas que le llevaron a publicar, junto a Juan Díaz Canales, con Dargaud (Francia) su primer Blacksad (Quelque part entre les ombres, 2000). La excelencia de su dibujo ha quedado reflejada también en la animación con sobresalientes trabajos para Disney, entre otros la animación de Hades en Hércules (1997) o Sabor en Tarzán (1999). Su trabajo ha sido permanentemente premiado, el último galardón, este año, el eminente Eisner Award 'Best Painter/Multimedia Artist' (Mejor artista completo) por Blacksad 4: El infierno, el silencio.
Guarnido es dibujante y, como tal, radical defensor de su (mucho) arte. De nuevo Tintin saltó a la palestra, "es una cabecita de huevo, con un tufillo, con dos expresivos ojos, más expresivos que la mitad de los actores. La adaptación marca la interpretación que el lector hace del personaje".

De nuevo llegan las prisas, tengo que acudir a la última sesión. No quiero cerrar este post -y todos los que escribo sobre Del tebeo a la novela gráfica- sin aclarar que no es más que un pálido reflejo de urgencia, subjetivo y, en muchas ocasiones, sin poder escuchar las grabaciones de las charlas hasta su final. Reitero que, si de verdad queréis saber lo sucedió y sucederá, lo mejor es entrar en la web de la Fundación Mapfre.

Sesión I Origen y evolución de cómic
Sesión II Héroes del cómic español
Sesión III El cómic y el cine

lunes, 26 de septiembre de 2011

Del tebeo a la novela gráfica III (Javo Rodríguez)


Un público, bastante más numeroso que en sesiones anteriores, abarrotó la sala, pero, como diría el Chapulín Colorado: "¡No contaban con mi astucia!" y, maliciándome que el cine atrae más personal que el cómic, me presente con tiempo para poder escoger sitio en la sala... y el ganador de un Oscar no apareció. Afortunadamente. No porque tenga nada contra Garci sino porque en la mesa había una silla ocupada menos. Me explico. Cuando, en un evento, como Del tebeo a la novela gráfica, veo más de tres sillas sólo me tranquilizo si el tiempo programado supera las dos horas. Tratar de encajar una presentación, las opiniones de tres invitados y la intervención del público en 90 minutos me parece una tarea imposible que siempre deja un sabor a coitus interruptus. Supongo que para Martín Casariego, moderador de la sesión, la deserción de Garci fue un marrón, obligándole a cubrir el hueco con premuras, pero Casariego, guionista (Amo tu cama rica), novelista y ensayista, solventó la papeleta. En resumen, la tercera jornada, El cómic y el cine, se desarrolló con dos invitados que pudieron expresarse sin prisas y con una mayor y más interesante intervención del público. En esta ocasión Casariego propuso la sesión como una larga entrevista.

El salmantino Antonio Hernández se dio a conocer en 1979 con F.E.N. y, en fechas más cercanas, con La ciudad sin límites (2001) y Los Borgia (2006, serie de tv y película). Su presencia estaba más que justificada, Hernández es el director de la esperada El Capitán Trueno y el Santo Grial que será estrenada el próximo 7 de octubre. Sergio Peris-Mencheta (Resident evil: Ultratumba ) será Trueno, Manuel Martínez (campeón de España de lanzamiento de peso) se vestirá de Goliath, Adrián Lamana (Cuéntame cómo pasó) encarnará a Crispín y Natasha Yarovenko (Habitación en Roma ) se meterá en la piel de la guapa Sigrid.
Hernández relacionó cómic y storyboard, "siempre he dibujado mis propios storys, haciendo un cómic antes cada película" y planteó una cuestión que merecería un debate: "Básicamente el público de los cines es adolescente y las historias para adultos se ha refugiado en la televisión". Obviamente habló su versión de Trueno, "he hecho El Capitán Trueno desde el punto de vista de que soy un niño, un lector de El Capitán Trueno, desde ese punto de vista y desde lo más profundo de mi corazón, sabiendo que es arriesgado coger a Trueno, Crispín o Goliath y darles un cuerpo, una cara, una sonrisa, un carácter, pero no he necesitado releer los cómics porque los llevo dentro, impregnados. He rodado el Capitán Trueno que yo llevo dentro, porque saber el que lleva dentro otro me parece muy complicado".

El canario Juan Carlos Fresnadillo, apasionado de las películas de terror y el fantástico desde joven, dio el golpe con Esposados (1996), un divertido mediometraje de casi 30 m., rodado con una inusual maestría para un debutante. Con Esposados obtuvo un mogollón de premios y fue candidato al Oscar. Tras rodar la fallida Intacto (2001) y un emocionante y cortisimo, 3 m., homenaje al loco -dicho sea con todos los respetos- Alejandro Jodorowsky ("me encantaría adaptar El Incal"), debutó en el cine estadounidense con los zombis de la entretenida 28 semanas después (2007), secuela de 28 días después (2002) lo que ya justificaría su presencia en la mesa, pero además, a la espera el próximo mes del estreno de Intruders, Fresnadillo está en pleno comienzo de la preparación de una nueva versión fílmica de El Cuervo de James W. O'Barr.
"El concepto de superhéroe esta profundamente arraigado en la cultura popular [...] mi primer acercamiento al cómic fue con las primeras ediciones de la Marvel [...] a partir de Superman (1978) se inicia en el cine una etapa que, en los últimos diez años, ha tenido títulos con superhéroes en el top ten de la taquilla. Desgraciadamente los dos cómics que más me han atraído ya han sido llevados al cine, Tintin y Watchmen, que yo considero una película extraordinaria". Sin complejo alguno afirmó: "Detecto algo en los cómics que me interesa mucho, cierta experimentación, cierto lirismo, que no encuentro en el cine. Tengo la impresión que en la primera adaptación de El Cuervo se quedaron fuera muchos elementos que plasmaban ese lirismo que el cómic de O'Barr desarrollaba de forma visual muy poderosa".

Un tema, citado por ambos directores, fue (es) para mi el más interesante. Si amo los tebeos es, evidentemente, por muchos de sus guionistas y dibujantes, pero, por encima de todo es por sus espacios en blanco, ese mundo maravilloso que son las calles entre viñeta y viñeta. Ese espacio mágico que es propiedad del lector, ese espacio personal que es distinto para cada uno.
"El gran riesgo de adaptar el cómic al cine es que estas sustituyendo la imaginación de cada lector por la tuya y eso da un poquito de miedo", dijo acertadamente Antonio Hernández. No me extraña su miedo.
Sobre este tema Fresnadillo añadió: "en el cómic, a pesar de estar visualizando una historia, la imaginación del lector esta aportando elementos a la historia, cosa que en el cine no sucede, es la máxima concreción, mientras en el cómic todavía hay capacidad de interpretación". Es un tema que me apasiona y me hubiese gustado ahondar en él, pero supongo, estoy seguro, que otros asistentes hubiesen incidido sobre otras cosas de igual o más interés.
En el coloquio final se abordaron temas jugosos como la adaptación de films ya existentes, Watchmen o Sin City, amén de hipotéticas versiones de títulos como Maus; los trabajos vocacionales o por encargo; los efectos especiales de truca o digitales, versión original o doblaje... todo a lo largo de más de media hora, sin prisas... y todo gracias a la ausencia de Garci, hay que agradecérselo.

Sesión I Origen y evolución de cómic
Sesión II Héroes del cómic español
Sesión IV Héroes del cómic internacional