Ya se que Brian Michael Bendis no ha demostrado aun estar a la altura de los dos grandes Genios de Marvel (¿hace falta decir que son Stan Lee y Chris Claremont?), pero va camino de que dentro de unos años se hable de la era Bendis como una parte muy importante en la historia de Marvel.
Sí, también se que “era” se utiliza muy a la ligera, pero que levante la mano el que sepa algún otro autor que controlase tantas series simultáneamente como Lee al en los comienzos de Marvel o Claremont durante la revolución mutante.
Pues en mi nada humilde opinión creo que el señor Bendis lleva una carrera destinada a desbancar a estos dos astros, ya que está metido en absolutamente todos los jaleos que se producen en la Casa de las Ideas.
Voy a enumerar un poco los pasos de Bendis por Marvel (no me importa si voy de forma cronológicamente correcta, porque tengo líos entre ediciones españolas y yanquis): Lleva la leche (y sin Parar) en Ultimate Spider-Man, además de ser uno de los principales impulsores de la línea Ultimate para la que, además del citado Trepamuros, no para de trabajar. Fue de los primeros guionistas que trabajo para la línea Max, y le fue tan bien que pudo exportar sus ideas a la línea Normal (o normal, ya me entendéis).
En la línea Real (esto suena mucho más peor que normal) “desunió” a Los Vengadores para volver a reunir a los principales personajes (más algún fichaje extra) en Los Nuevos Vengadores (vale, lo de cambiar el nombre de una colección no es lo más original que se puede hacer, pero la historia merecía la pena). Nada más estrenar colección (o nuevo nombre) empieza a contar historias extrañas de sociedades secretas (joder ya se que el nombre de Illuminati no es lo más acertado ni lo más original pero solo es un nombre, y el concepto de los sesudos líderes estando detrás de los principales acontecimientos del Universo Marvel es interesante) y de traiciones y verdades a medias, estableciendo desde ese momento que en el Universo Marvel lo más probable es que todo el mundo sea culpable hasta que se demuestre lo contrario. Y es en ese preciso momento en el que todo en lo que habíamos creído durante años se empieza a desmoronar: decisiones más que cuestionables en cuanto a métodos de contención de héroes trastornados como la Bruja Escarlata y Hulk que desencadenan tragedias como las narradas en “Dinastía de M” y “World War Hulk” respectivamente. “Contención de Héroes Descontrolados”, esta es la idea en la que se basa precisamente la fascista ley que desencadena la “Guerra Civil”.
Está claro que Bendis no ha sido el guionista de todos estos cross-overs, como también está claro que ha formado parte del equipo de realizarlas y que si desandamos el camino (comenzando por la actual “Invasión Secreta”) veremos que todos los caminos que podemos tomar nos llevan a “Desunidos” y su imprescindible continuación en “Dinastía de M”. La única historia que se desplaza un poco de la ruta “lógica” es “World War Hulk” aunque mantiene pequeñas e importantes conexiones.
Con este planteamiento podemos asegurar que casi todas las historias que se cuentan actualmente en Marvel han partido de la misma raíz: Todos los problemas de los mutis, el/los nuevos Hulk, el actual estatus de Iron Man y sus Poderosos Vengadores, la necesidad de un nuevo Capitán América, etc.
Bendis solo tiene un problema: la salvaje competencia. No ha habido jamás en la historia de Marvel un elenco de guionistas como el actual, y está claro que todos perdemos el culo cuando sale lo nuevo de Millar, Morrison, Ellis, Straczynski, Ennis, Brubaker, Loeb o Whedon para la Casa de las Ideas. Pero no se puede discutir que el constante y el que está detrás de todos los grandes acontecimientos, manteniendo series regulares mes a mes sin perder el hilo de la continuidad (vale que lo de la miniserie de los Illuminati con Xavier durante “Secret Wars II” en la silla de ruedas es una cagada que no le perdonare jamás, pero todos los autores citados anteriormente se han pasado por el forro la dichosa continuidad) y con mogollón de proyectos que no paran de ver la luz es el Señor Bendis y pese a la gran calidad de su competencia actual merece reconocimiento.
Al escribir “Secret Wars II” he recordado que en el repaso a la carrera marvelita de Bendis no he citado “Secret War” (que no tiene nada que ver con las “Secret Wars”) como uno de los principales detonantes de la situación que vive en estos momentos el Universo Marvel.
He repetido varias veces lo de “la situación actual” que no es otra que “Invasión Secreta” y que ha servido de excusa para tirarle unas cuantas y merecidas flores a Bendis. De este nuevo cross-over solo puedo decir que ha comenzado muy bien y que las expectativas son bastante buenas, veremos como acaba.
Para terminar con el Señor Bendis solo quiero decir que las historias de Lee y Claremont dejaron cabos sueltos a partir de los que otros guionistas contaron grandes historias y dentro de unos años veremos como otra generación de de guionistas retoman las ideas de Bendis .
Como dato editorial en nuestro pais decir que este nuevo Evento Marvel a producido que Panini reedite antiguas y brillantes sagas como “La Guerra Kree Skrull” o “Desunidos”, edite (ya era hora) “Skrull Kill Krew” y se planteen otras reediciones de mucho material del que he citado.
Por último decir que uno de los orígenes de esta invasión Skrull es del “Fantastic Four” nº 2 de 1962 y que todo el que lea esta nueva historia esta leyendo algo que comenzó hace mucho tiempo en esta misma, misma galaxia…
jueves, 22 de enero de 2009
domingo, 18 de enero de 2009
¡Felicidades Dolmen! (Javo Rodríguez)

La revista Dolmen ha cumplido 16 años, ya se que no es un aniversario remarcable, pero no deja de ser un hito, casi una proeza, que ningún aficionado al cómic debería dejar de agradecer. Personalmente es un elemento imprescindible que siempre espero ansioso que aparezca en la bolsa de mi librero madrileño. Feliz cumpleaños y gracias.
Si algo se le podía reprochar a Dolmen era centrarse básicamente en el cómic estadounidense, una historieta que no deja de ser la más cormercial... y, la más interesante; pero no la única que ofrece interes, cierto que el excelente equipo de colaboradores ofrece, mes a mes, reseñas de cómic europeo y, menos, de manga (aprovecho para recomendar Death Note), pero la verdad es que la producción USA ocupa la mayória de sus páginas dedicadas a autores, entrevistas, personajes, etc. El reproche ha quedado subsanado, al menos en principio, por el # 1 de Dolmen Europa (Dolmen BD), una excelente iniciativa que todos los que amamos las viñetas, vengan de donde vengan, agradecemos. Espero que la continuidad sea lo más regular posible, por mi parte que no quede, además de la Dolmen habitual, la Dolmen Europa es un fijo en la bolsa de mi librero madrileño.
Me encanta el pasado, no por razones nostálgicas, me encanta porque es analizable, al menos lo
es más que el presente (siempre confuso) y que el futuro (siempre inaprensible).La cosa viene a cuento de que, gracias a Iván conseguí unos números atrasados de la revista (imprescindible) Dolmen; concretamente los # 51 a 53. Los ejemplares estaban en la tienda de Oscar (boss de Nexus 4) y amigo y librero de Iván y mío (en Cantabria). Con ellos llegue al # 51, con una lista de las 100 mejores obras del siglo XX, subjetiva, pero democrática lista, votada por los lectores. En el # 52, una nueva lista, realizada de la misma forma, ofrecía una lista de 75 guionistas e igual cantidad de dibujantes. En mi opinión cualquier lista es falsa... pero también significativa. Tan significativa e importante que crea un objetivo: debo incluirla en Kioscopedia porque es una referencia... y un arma de trabajo.
Mi modesto consejo a Dolmen sería que pusiese a disposición de todo el mundo los números de Dolmen atrasados. Son de interés histórico y contienen un material en español que es único.
miércoles, 14 de enero de 2009
Demos gracias a Dios (Javo Rodríguez)
Gracias Señor por ocuparte de los tebeos, gracias, sobre todo, por hacerlo positivamente, en lugar de hacerlo negativamente como ha sido lo habitual de tu policía, siempre es bueno rectificar, como sólo Tu sabes hacerlo, con siglos de retraso.
Gracias Señor por aclararnos, en la primera página de tu periódico, que Tintín no es un sucio desviado, ¡por fin podemos dormir tranquilos! Dormiremos felices sabiendo que ninguno de tus embajadores en la tierra (curas, obispos y demás) no caerá jamás en el onanismo con el joven reportero belga en su calenturienta imaginación.
Que el desviado Matthew Parris en The Times afirmase que Tintín es homosexual, un joven rubio andrógeno, inmaduro, con ridículos pantalones y una bufanda, se muda a la casa de su mejor amigo, un marinero de mediana edad. Un joven, de cara dulce, devoto de un pequeño menudo terrier blanco y cuyos otros amigos cercanos son una pareja de detectives con sombreros, y cuyo única amiga femenina es una diva de la Ópera. ¿Y después de todo eso me quieren convencer de que Tintín no es gay? ya era bastante terrible, menos mal que L’Osservatore Romano pone las cosas en su sitio.
Lo que no entiendo ni comparto es la tibieza de las aclaraciones vaticanas, no estaría mal que aprendiese de sus colegas en Ala, ¿para cuando una respuesta firme como la que se produjo con las caricaturas de Mahoma?.
Si no se desea llegar a tanto, propongo incorporar a Tintín al Santoral, al fin y al cabo sigue representando en la actualidad, la imagen de un profesional de la prensa, comprometido con los más necesitados desde su Fe católica (Diario Ya). Que hermoso sería que la imagen de San Tintín presidiese el próximo encuentro con la juventud católica.
¡ÚLTIMA HORA! !PRUEBAS IRREFUTABLES DE QUE TINTÍN NO ES HOMOSEXUAL!
Estos datos ponen en entredicho el proceso de canonización, ha declarado un portavoz del papamóvil. A pesar de lo crudo de la imagen, no deja de ser cierto que acaba con los rumores de homosexualidad, remató.
La ABC, Asociación de Bisexuales Católicos, ha emitido un comunicado de protesta, que Tintín se zumbase a la Castafiore no impide su relación con Hadock, afirman.
Para complicar la polémica miembros del Opus Dei niegan categóricamente los rumores que indicaban que el periodista llevase un ejemplar de "Camino" en su mochila.

¡LA COSA SE AGRAVA! ¡¡URDACI TRAVESTIDO DE TINTÍN!!
Si lo hice con los telediarios y con Tom Jones, ahora que estoy con el Pocero ¿por qué no dar una nueva versión del belga?, declaro, en exclusiva, a Kioscopedia.
Gracias Señor por aclararnos, en la primera página de tu periódico, que Tintín no es un sucio desviado, ¡por fin podemos dormir tranquilos! Dormiremos felices sabiendo que ninguno de tus embajadores en la tierra (curas, obispos y demás) no caerá jamás en el onanismo con el joven reportero belga en su calenturienta imaginación.
Que el desviado Matthew Parris en The Times afirmase que Tintín es homosexual, un joven rubio andrógeno, inmaduro, con ridículos pantalones y una bufanda, se muda a la casa de su mejor amigo, un marinero de mediana edad. Un joven, de cara dulce, devoto de un pequeño menudo terrier blanco y cuyos otros amigos cercanos son una pareja de detectives con sombreros, y cuyo única amiga femenina es una diva de la Ópera. ¿Y después de todo eso me quieren convencer de que Tintín no es gay? ya era bastante terrible, menos mal que L’Osservatore Romano pone las cosas en su sitio.
Lo que no entiendo ni comparto es la tibieza de las aclaraciones vaticanas, no estaría mal que aprendiese de sus colegas en Ala, ¿para cuando una respuesta firme como la que se produjo con las caricaturas de Mahoma?.
Si no se desea llegar a tanto, propongo incorporar a Tintín al Santoral, al fin y al cabo sigue representando en la actualidad, la imagen de un profesional de la prensa, comprometido con los más necesitados desde su Fe católica (Diario Ya). Que hermoso sería que la imagen de San Tintín presidiese el próximo encuentro con la juventud católica.
¡ÚLTIMA HORA! !PRUEBAS IRREFUTABLES DE QUE TINTÍN NO ES HOMOSEXUAL!
Estos datos ponen en entredicho el proceso de canonización, ha declarado un portavoz del papamóvil. A pesar de lo crudo de la imagen, no deja de ser cierto que acaba con los rumores de homosexualidad, remató.
La ABC, Asociación de Bisexuales Católicos, ha emitido un comunicado de protesta, que Tintín se zumbase a la Castafiore no impide su relación con Hadock, afirman.
Para complicar la polémica miembros del Opus Dei niegan categóricamente los rumores que indicaban que el periodista llevase un ejemplar de "Camino" en su mochila.

¡LA COSA SE AGRAVA! ¡¡URDACI TRAVESTIDO DE TINTÍN!!
Si lo hice con los telediarios y con Tom Jones, ahora que estoy con el Pocero ¿por qué no dar una nueva versión del belga?, declaro, en exclusiva, a Kioscopedia.
miércoles, 10 de diciembre de 2008
Roberto Segura (Javo Rodríguez)

Roberto Segura ha sido un gamberro.
Su Rigoberto Picaporte (en Pulgarcito, DDT o Din Dan) , o Los señores de Alcorcón y el holgazán de Pepón (Ven y Ven, Suplemento de historietas del DDT y Tio Vivo) o La alegre pandilla (Mundo Juvenil) fueron unas de las historietas a las que siempre acudí con fruición sin que nunca me defraudasen.
Es obvio que su visión de la mujer es hija de la época de su creaciones, pero aparte de análisis absurdos de lo políticamente correcto, no se le puede negar su condición de gran narrador, menos conocido, pero a la altura, de Ibáñez y de otros grandes de la época dorada de Bruguera. Siempre busqué sus historietas porque fueron de las que más me divertían.
Lamento la muerte de un grande del tebeo español.
Adiós, Segura.
Segura en Kioscopedia.
miércoles, 26 de noviembre de 2008
sábado, 18 de octubre de 2008
El regreso de Barry Allen (Cristian Rodríguez)

Ya es noticia de que el Flash de la Silver Age, Barry Allen regresará de la tumba en breve para volver al mundo actual de DC.
Ya hace 23 años que Barry Allen murió en una de las sagas más celebradas de DC, Crisis en tierras infinitas, donde se hacía borrón y cuenta nueva con la mayoría de héroes de DC.
Despues de todo este tiempo y tras haber afirmado que no se haría en repetidas ocasiones, Flash vuelve a la vida en la nueva saga de DC Final Crisis y nada menos que por uno de los mejores autores de la actualidad que es Geoff Johns, que ya se encargó de Wally West (el tercer Flash y el actual) desde el num. 164 al 225 en una de las mejores épocas del personaje (para mi la mejor).
Pues al igual que pasó con el renacer de Hal Jordan en la miniserie Green Lantern: Rebirth, ahora Geoff Johns vuelve a escribir un renacer con Flash: Rebirth.
Tras todos estos años mucha gente piensa que Flash no debería resucitar, ya que Wally West es un Flash que se ha hecho tan importante como el y así Barry Allen seguía siendo la leyenda. Pero yo veo un problema en la mitología de Flash, que es el cambio de uniforme. Hasta ahora ya ha habido 4 Flashes, el último, Bart Allen sólo tuvo una colección de 13 números en solitario y seguidamente le mataron por falta de ventas.
Se ve que en DC se han dado cuenta de algo que yo ya llevo pensando mucho tiempo. Los superhéroes son una persona concreta, no se les puede poner el traje a otra persona con los mismos poderes y seguir adelante. ¿Qué pasaría si muere Batman y ponen a otro en su traje que no fuera Bruce Wayne? ¿Tendría algún éxito? ¿Y Lobezno o Superman?
Un héroe para afianzarse necesita una personalidad y una persona que sea siempre la misma. Si se cambia es como si nos sintiéramos engañados, al menos me pasa a mí. No es cambiar el traje a otro y ya está.
Esa es la razón por la que pienso que es bueno que hayan resucitado a Barry Allen, ya que así vuelve el auténtico Flash. Y es la razón por la que también han vuelto heroes como Green Lantern o Green Arrow.
Por otra parte me parece que esto de matar a los héroes y resucitarlos siempre es algo un poco triste, porque cuando muere un héroe en DC sabes casi seguro que lo van a resucitar. Así se pierde toda la emoción en las historias. Ha pasado con casi todos los heroes de DC como: Superman, Green Lantern, Green Arrow,… y ahora el segundo Flash (y parece que el cuarto también vuelve).
Es una cuestión de tiempo que se den cuenta en DC de que los héroes de sus cómics son como los Simpson, no envejecen
Ya hace 23 años que Barry Allen murió en una de las sagas más celebradas de DC, Crisis en tierras infinitas, donde se hacía borrón y cuenta nueva con la mayoría de héroes de DC.
Despues de todo este tiempo y tras haber afirmado que no se haría en repetidas ocasiones, Flash vuelve a la vida en la nueva saga de DC Final Crisis y nada menos que por uno de los mejores autores de la actualidad que es Geoff Johns, que ya se encargó de Wally West (el tercer Flash y el actual) desde el num. 164 al 225 en una de las mejores épocas del personaje (para mi la mejor).
Pues al igual que pasó con el renacer de Hal Jordan en la miniserie Green Lantern: Rebirth, ahora Geoff Johns vuelve a escribir un renacer con Flash: Rebirth.
Tras todos estos años mucha gente piensa que Flash no debería resucitar, ya que Wally West es un Flash que se ha hecho tan importante como el y así Barry Allen seguía siendo la leyenda. Pero yo veo un problema en la mitología de Flash, que es el cambio de uniforme. Hasta ahora ya ha habido 4 Flashes, el último, Bart Allen sólo tuvo una colección de 13 números en solitario y seguidamente le mataron por falta de ventas.
Se ve que en DC se han dado cuenta de algo que yo ya llevo pensando mucho tiempo. Los superhéroes son una persona concreta, no se les puede poner el traje a otra persona con los mismos poderes y seguir adelante. ¿Qué pasaría si muere Batman y ponen a otro en su traje que no fuera Bruce Wayne? ¿Tendría algún éxito? ¿Y Lobezno o Superman?
Un héroe para afianzarse necesita una personalidad y una persona que sea siempre la misma. Si se cambia es como si nos sintiéramos engañados, al menos me pasa a mí. No es cambiar el traje a otro y ya está.
Esa es la razón por la que pienso que es bueno que hayan resucitado a Barry Allen, ya que así vuelve el auténtico Flash. Y es la razón por la que también han vuelto heroes como Green Lantern o Green Arrow.
Por otra parte me parece que esto de matar a los héroes y resucitarlos siempre es algo un poco triste, porque cuando muere un héroe en DC sabes casi seguro que lo van a resucitar. Así se pierde toda la emoción en las historias. Ha pasado con casi todos los heroes de DC como: Superman, Green Lantern, Green Arrow,… y ahora el segundo Flash (y parece que el cuarto también vuelve).
Es una cuestión de tiempo que se den cuenta en DC de que los héroes de sus cómics son como los Simpson, no envejecen
viernes, 20 de junio de 2008
Tonta polémica tonta (Javo Rodíguez)
El pasado 30 de abril apareció, en el diario El público, el artículo de opinión titulado "Yo soy la debilidad" firmado por Angelica Liddell.
Al comienzo de su escrito la autora considera que cierto restaurante de putas, albañiles y viejos es un buen sitio para reflexionar acerca de los superhéroes. No voy a discutirlo, cada uno reflexiona donde le da la gana.
Ubicado el lugar de reflexión, el análisis (?) de Liddel comienza pontificando: El superhéroe representa en nuestros días la cúspide del puritanismo social y de los valores incorruptibles de la clase media europea.
Es de suponer que Liddel, cuando habla de superhéroes, se refiere exclusivamente a un determinado tipo de personaje: el superhéroe estadounidense de cómics. Baso la suposición en que su columna se incluye en una doble página dedicada a la muerte de Superman, personaje sobre el que no tiene mucho que decir, tan solo una cita que Liddell considera brillante: A Superman nunca se le notan las venas de la polla. Este tono poético de obsoleta niña terrible es el que marca el escrito.
Obvia Liddell que estos superhéroes estadounidenses no son más que mitos, en el fondo continuadores de una tradición que tiene sus orígenes en seres como Aquiles, Mercurio, Hércules, Sansón, Moisés... su única diferencia viene dada por el origen de sus poderes. Si los superhéroes de la antigüedad adquirían sus poderes por diferentes motivos religiosos y/o mitológicos, los nacidos en el siglo XX, los adquirieron por razones más modernas, eran alienígenas, humanos que se transformaban por la radioactividad o simples mutantes. Los primeros, los superhéroes de la antigüedad, tenían el molesto lastre de la religión y pretendieron una cierta realidad; los del siglo XX son pura ficción y nunca han pretendido salir de este terreno. Si algo les une es que son muy divertidos, si algo les separa es el cultismo que pretende, una y otra vez, colocar a la literatura por encima de cualquier otro medio de expresión, en este caso los tebeos. Antes de apasionarme por el Universo Marvel lo hice por la mitología griega, pero lo cierto es que el primero es más amplio, mas divertido, más moderno y más interesante que la segunda.
En cuanto a lo que se refiere al puritanismo y valores incorruptibles que representa el superhéroe, Liddell es, simplemente, antigua y desinformada. Antigua porque confunde al superhéroe actual con Superman, nacido hace setenta años. Desinformada porque desconoce títulos esenciales de "nuestros días". Si en lugar de acudir a las fáciles fuentes del tópico hubiese tratado de enterarse de como va la cosa en la actualidad, tal vez sus opiniones fuesen diferentes. Una simple lectura de títulos como Wachtmen, The Boys, Wanted, Top Ten, The Authority o The Ultimates, por poner unos ejemplos, bastarían para hacerle ver el ridículo tópico de su afirmación.
Prosigue Liddell pontificando de nuevo: [El superhéroe] encarna la búsqueda permanente de coherencia, lo cual le convierte en un estúpido o en un fascista.
¡Joder! Así que si intento rebatir con coherencia sus ¿argumentos? me convertiré en un estúpido o en un fascista. A riesgo de recibir cualquiera de los dos insultos tratare de ser coherente.
Por supuesto que han existido, y existen, superhéroes estúpidos, como existen personajes de la literatura, el cine, el teatro o la tv estúpidos. La estupidez, obviamente es de dos tipos, provocada con intención por sus autores o producto de la estupidez de sus autores. La primera no es más que un recurso lícito, la segunda una desgracia que se ha de soportar en cualquier modo de comunicación. Si lo que pretende afirmar Liddell es que todos los autores de cómics son estúpidos lo único que puedo responder es que lea más de lo que se escribe en el siglo XXI en lugar de descalificar sin conocimiento. Si Alan Moore, Mark Millar, Warren Ellis o Garth Ennis, por poner sólo unos ejemplos, son estúpidos habría que revisar el concepto de estupidez. En realidad lo que se esconde bajo las palabras de Liddell es un profundo desprecio a un género que desconoce.
¿Superhéroes fascistas? Evidentemente que han llegado a las páginas de los cómics. Los superhéroes no son más que mitos, hijos de la sociedad y los artistas que los crean. El Capitán América que nació propinando un antifascista puñetazo a Hitler en los años 40 del pasado siglo, pasó a ser un furibundo fascista anticomunista en la época de McCarty y, en la actualidad, encabeza a los superhéroes partidarios de la libertad, frente a los partidarios de la seguridad encabezados por Ironman. Los superhéroes han tenido padres (muchos curiosamente guionistas y dibujantes judíos de Manhattan, antifascistas antes de que EEUU entrase en la II Guerra Mundial), pero, en la actualidad son franquicias de las editoras y, su personalidad depende más de los artistas que realizan sus historietas que de la marcada en su nacimiento. Al igual que sucede con los mitos teatrales griegos Edipo, Electra... son utilizados por autores modernos como pretexto para contar "su historia", los superhéroes son un terreno en el que los autores de cómics cuentan "su película".
¿Coherentes? Ironman es, gracias a su entretenida versión cinematográfica, un héroe de moda que, para los lectores europeos, españoles, de clase media, es el villano del año.
Pero Liddell no se entera de nada de esto, prefiere anclarse en el siempre reaccionario tópico, en el desconocimiento. Angélica Liddell se incluye en la amplia nómina de moralistas puritanos, una "selecta lista" en la que figuran, entre otros, Fredric Wertham, el PC francés, Fidel Castro, Fraga Iribarne... o yo mismo en remota época. Las razones de estos puritanos fueron de diferente índole y con distintos objetivos. Wertham se basó en la psicología (Batman y Robin eran homosexuales), con la intención de provocar la censura en la tenebrosa época de la caza de brujas. El Partido Comunista francés y Castro (curiosamente al igual que Mussolini, en la II Guerra Mundial) en la fobia antiestadounidense, también con la intención de censurar. Manuel Fraga Iribarne en la presión de la Iglesia Católica, que consideraba a los superhéroes rivales de ángeles y del mismo Dios (amén de proteger a Bruguera de la competencia de Novaro), con intenciones censoras y económicas. Y, perdón por la inmodestia, yo mismo, por entender que violencia de los cómics de superhéroes era perjudicial para los niños aunque mis intenciones -al igual que las de Lidell, supongo- no eran censoras.
Probablemente nada de esto interese a Liddell, pero ¿entonces para que se mete?
Ella misma lo explica: detesta a los superhéroes porque uno de mis sueños frustrados, desde niña, ha sido trabajar de puta de carretera y contagiar enfermedades a los hombres. La androfobia de la frase casa perfectamente con la sandez de sus razones para ¿reflexionar? sobre lo que desconoce y es que Liddell no es la debilidad, es la hostia.
Al comienzo de su escrito la autora considera que cierto restaurante de putas, albañiles y viejos es un buen sitio para reflexionar acerca de los superhéroes. No voy a discutirlo, cada uno reflexiona donde le da la gana.
Ubicado el lugar de reflexión, el análisis (?) de Liddel comienza pontificando: El superhéroe representa en nuestros días la cúspide del puritanismo social y de los valores incorruptibles de la clase media europea.
Es de suponer que Liddel, cuando habla de superhéroes, se refiere exclusivamente a un determinado tipo de personaje: el superhéroe estadounidense de cómics. Baso la suposición en que su columna se incluye en una doble página dedicada a la muerte de Superman, personaje sobre el que no tiene mucho que decir, tan solo una cita que Liddell considera brillante: A Superman nunca se le notan las venas de la polla. Este tono poético de obsoleta niña terrible es el que marca el escrito.
Obvia Liddell que estos superhéroes estadounidenses no son más que mitos, en el fondo continuadores de una tradición que tiene sus orígenes en seres como Aquiles, Mercurio, Hércules, Sansón, Moisés... su única diferencia viene dada por el origen de sus poderes. Si los superhéroes de la antigüedad adquirían sus poderes por diferentes motivos religiosos y/o mitológicos, los nacidos en el siglo XX, los adquirieron por razones más modernas, eran alienígenas, humanos que se transformaban por la radioactividad o simples mutantes. Los primeros, los superhéroes de la antigüedad, tenían el molesto lastre de la religión y pretendieron una cierta realidad; los del siglo XX son pura ficción y nunca han pretendido salir de este terreno. Si algo les une es que son muy divertidos, si algo les separa es el cultismo que pretende, una y otra vez, colocar a la literatura por encima de cualquier otro medio de expresión, en este caso los tebeos. Antes de apasionarme por el Universo Marvel lo hice por la mitología griega, pero lo cierto es que el primero es más amplio, mas divertido, más moderno y más interesante que la segunda.
En cuanto a lo que se refiere al puritanismo y valores incorruptibles que representa el superhéroe, Liddell es, simplemente, antigua y desinformada. Antigua porque confunde al superhéroe actual con Superman, nacido hace setenta años. Desinformada porque desconoce títulos esenciales de "nuestros días". Si en lugar de acudir a las fáciles fuentes del tópico hubiese tratado de enterarse de como va la cosa en la actualidad, tal vez sus opiniones fuesen diferentes. Una simple lectura de títulos como Wachtmen, The Boys, Wanted, Top Ten, The Authority o The Ultimates, por poner unos ejemplos, bastarían para hacerle ver el ridículo tópico de su afirmación.
Prosigue Liddell pontificando de nuevo: [El superhéroe] encarna la búsqueda permanente de coherencia, lo cual le convierte en un estúpido o en un fascista.
¡Joder! Así que si intento rebatir con coherencia sus ¿argumentos? me convertiré en un estúpido o en un fascista. A riesgo de recibir cualquiera de los dos insultos tratare de ser coherente.
Por supuesto que han existido, y existen, superhéroes estúpidos, como existen personajes de la literatura, el cine, el teatro o la tv estúpidos. La estupidez, obviamente es de dos tipos, provocada con intención por sus autores o producto de la estupidez de sus autores. La primera no es más que un recurso lícito, la segunda una desgracia que se ha de soportar en cualquier modo de comunicación. Si lo que pretende afirmar Liddell es que todos los autores de cómics son estúpidos lo único que puedo responder es que lea más de lo que se escribe en el siglo XXI en lugar de descalificar sin conocimiento. Si Alan Moore, Mark Millar, Warren Ellis o Garth Ennis, por poner sólo unos ejemplos, son estúpidos habría que revisar el concepto de estupidez. En realidad lo que se esconde bajo las palabras de Liddell es un profundo desprecio a un género que desconoce.
¿Superhéroes fascistas? Evidentemente que han llegado a las páginas de los cómics. Los superhéroes no son más que mitos, hijos de la sociedad y los artistas que los crean. El Capitán América que nació propinando un antifascista puñetazo a Hitler en los años 40 del pasado siglo, pasó a ser un furibundo fascista anticomunista en la época de McCarty y, en la actualidad, encabeza a los superhéroes partidarios de la libertad, frente a los partidarios de la seguridad encabezados por Ironman. Los superhéroes han tenido padres (muchos curiosamente guionistas y dibujantes judíos de Manhattan, antifascistas antes de que EEUU entrase en la II Guerra Mundial), pero, en la actualidad son franquicias de las editoras y, su personalidad depende más de los artistas que realizan sus historietas que de la marcada en su nacimiento. Al igual que sucede con los mitos teatrales griegos Edipo, Electra... son utilizados por autores modernos como pretexto para contar "su historia", los superhéroes son un terreno en el que los autores de cómics cuentan "su película".
¿Coherentes? Ironman es, gracias a su entretenida versión cinematográfica, un héroe de moda que, para los lectores europeos, españoles, de clase media, es el villano del año.
Pero Liddell no se entera de nada de esto, prefiere anclarse en el siempre reaccionario tópico, en el desconocimiento. Angélica Liddell se incluye en la amplia nómina de moralistas puritanos, una "selecta lista" en la que figuran, entre otros, Fredric Wertham, el PC francés, Fidel Castro, Fraga Iribarne... o yo mismo en remota época. Las razones de estos puritanos fueron de diferente índole y con distintos objetivos. Wertham se basó en la psicología (Batman y Robin eran homosexuales), con la intención de provocar la censura en la tenebrosa época de la caza de brujas. El Partido Comunista francés y Castro (curiosamente al igual que Mussolini, en la II Guerra Mundial) en la fobia antiestadounidense, también con la intención de censurar. Manuel Fraga Iribarne en la presión de la Iglesia Católica, que consideraba a los superhéroes rivales de ángeles y del mismo Dios (amén de proteger a Bruguera de la competencia de Novaro), con intenciones censoras y económicas. Y, perdón por la inmodestia, yo mismo, por entender que violencia de los cómics de superhéroes era perjudicial para los niños aunque mis intenciones -al igual que las de Lidell, supongo- no eran censoras.
Probablemente nada de esto interese a Liddell, pero ¿entonces para que se mete?
Ella misma lo explica: detesta a los superhéroes porque uno de mis sueños frustrados, desde niña, ha sido trabajar de puta de carretera y contagiar enfermedades a los hombres. La androfobia de la frase casa perfectamente con la sandez de sus razones para ¿reflexionar? sobre lo que desconoce y es que Liddell no es la debilidad, es la hostia.
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