sábado, 10 de noviembre de 2007

Héroes (Iván Rodríguez)


Recientemente he visto la serie “Héroes” y me imagino que todo aficionado a los comics de Marvel habrá encontrado cierto paralelismo con el grupo de mutantes más famoso de la editorial. No solo en el hecho de que los protagonistas empiecen a tener unos poderes que no comprenden, y en muchos casos se sienten incapaces de controlar. También nos encontramos con personajes que piensan que son el siguiente paso en la evolución humana y eso les da derecho a dominar el Mundo, aunque sea a costa de su propia “raza”. Otros están ciegamente convencidos de que la razón de de poseer estos dones se debe a que su destino es salvar el Mundo, o simplemente utilizan sus poderes en beneficio personal.

El punto más parecido que encontré de la serie con los comics de mutantes fue el tema de los futuros alternativos. Está claro que no fue Marvel la inventora de los viajes en el tiempo, pero si es una constante en los comics de mutantes el recibir a un personaje del futuro que les dice a sus contrapartidas pasadas que tienen que evitar tal o cual situación para cambiar el futuro del que viene, que es siempre oscuro y desalentador.

Cuando realmente vemos este futuro, a modo de flash-back inverso (esto me lo acabo de inventar), podemos observar que los personajes no tienen nada que ver con los que conocemos y que, generalmente, los “buenos” se han endurecido y/o amargado o han pasado a ser “malos” (este rollo de los cambios de bando también es continuo en los comics).

Voy a dejar un poco el tema de “Héroes”, ya que me parece que los parecidos son bastante evidentes, y me voy a remontar a una serie que sigue en activo pero empezó hace más tiempo: “Smallville”. Evidentemente no es que esté influenciada por un cómic, directamente se basa en “Superman” y punto. Lo que me llama la atención es que al poco de comenzar la serie, Marvel tuvo una reestructuración en la que creo una nueva línea editorial llamada “Ultimate”. En esta línea se vuelve a contar el origen de algunos de los personajes más importantes de Marvel, pero con un carácter más actual. Tengamos en cuenta que comics como “La Patrulla-X” o “Los Vengadores” comenzaron a editarse en los 60 y los orígenes de sus protagonistas quedan ahora un poco desfasados, amen de la cantidad de nuevos lectores que, a raíz de las adaptaciones cinematográficas, había ganado la editorial, y que demandaban unas colecciones que no les obligasen a tener en cuenta los trescientos (o más) números publicados de las series más importantes. Con esto quiero decir que me parece que Marvel estuvo muy influenciada por la forma en la que “Smallville” reescribía el origen de su personaje más famoso a la hora crear la línea “Ultimate”.

La influencia que se ha producido entre la televisión y el cómic no ha sido únicamente a nivel de historias, otro hecho muy importante se ha producido, y es el paso de guionistas de un medio a otro. Principalmente de la televisión al cómic, con dos protagonistas indiscutibles: Straczynski y Whedon. Originalmente muy influenciados por el mundo del cómic en sus trabajos televisivos, ambos trabajan para Marvel haciendo algunos de los mejores guiones que ha tenido jamás la editorial.

Para terminar me gustaría remarcar que me alegra muchísimo que dos medios que siempre se han considerado “menores” estén produciendo actualmente guiones mucho más originales que otros medios más respetados como, por ejemplo, el cine. Yo personalmente ya estoy un poco harto de adaptaciones de comics y libros que es de lo que se nutre el cine actualmente, sin mencionar las dichosas secuelas. Me encanta ver a mis personajes favoritos del cómic en la gran pantalla, pero he disfrutado mucho más con la historia que nos cuentan en “Héroes”, que pese a todas las influencias que pueda tener no deja de ser completamente original, que con cualquiera de las películas de Superhéroes que se haya producido en el cine.

miércoles, 17 de octubre de 2007

Domingos Alegres (Javo Rodríguez)


Muchos de los que, en una infancia sin televisión, fuimos niños-Bruguera mutamos, llegada la adolescencia, ya con tv, a ser niños-Novaro.

La editorial mejicana Novaro nos descubrió el comic-book a todo color y nos trajo la primera oleada reseñable de superhéroes, al tiempo que nos permitía leer en viñetas las historietas protagonizadas por los primeros dibus que la tv comenzaba a popularizar.

Superman, Batman, Aquaman, Flecha Verde y otros muchos superhéroes de DC, El Conejo de la Suerte, Porky y demás compañeros de la Warner nos hicieron disfrutar muchos ratos.

Pero Novaro (El globo infinito) no es, esencialmente, un libro anclado en la nostalgia. El estupendo –y necesario- trabajo de Alfons Moliné se adentra en la historia del cómic mejicano al tiempo que enmarca las ediciones de Novaro en los contextos históricos de México y España. No es de extrañar que Moliné especifique en la dedicatoria “mi agradecimiento principal va para el maestro Antonio Martín” .

A pesar de que el propio Moliné señala, “la contribución de Novaro a la historieta de su país sería relativa, dado que la mayoría de sus cabeceras fueron casi siempre de importación norteamericana”, el autor no deja de analizar las contribuciones mejicanas, Fantomas a la cabeza.

Tampoco obvia Moliné, los aspectos políticos de las publicaciones, reseñando las sandeces de las comisiones de expertos (¿), la mejicana Comisión Calificadora de Revistas y Publicaciones ilustradas, responsable del cambio de la rotulación manual a mecánica porque “la letra manual resultaba dañina para la vista de los niños” (¡); o la más cercana Comisión de Información y Publicaciones Infantiles y Juveniles, asesora de la Dirección General de Prensa, que bajo Manuel Fraga, titular del Ministerio de Información y Turismo, prohibió las ediciones, entre otros, de Superman y Batman bajo el pretexto de”que podían ser confundidos por el niño con los ángeles y otros seres celestiales (¡)”. La prohibición duró hasta 1971.

Los peros son más achacables a las características de la colección que al autor, asi se echa en falta un completo checklist de publicaciones y sus equivalencias estadounidenses (achacable al número de páginas disponible), aunque Moliné hace un repaso casi completo de los títulos de la editora mejicana que, recordémoslo, publicó una gran cantidad de material de DC, Dell, Gold Key, Fawcett o Archie, entre otras. También se echa en falta el color, un elemento que fue tan importante en sus ediciones, algo evidentemente achacable al formato de la colección, por otro lado una colección más que interesante que ya anuncia sus dos próximos títulos, dedicados al argentino Oesterheld y al estadounidense Carl Barks.