En respuesta al anterior post, Alfonso Zapico nos remite un interesante escrito que agradedemos mucho y reproducimos con su autorización.
Hola Javo,
Soy Alfonso Zapico, el autor de Café Budapest. He leído tus impresiones acerca de la mesa redonda en Casa Sefarad, a la que como habrás visto no he podido asistir. Vivo en Francia y no dispongo de mucha movilidad geográfica últimamente, por el trabajo y estas cosas. Antes que nada me gustaría darte las gracias por tu reseña del acto en internet, por tu interés y tu iniciativa, y me gustaría responderte vía mail esas dos cuestiones que me habrías planteado si hubiera estado en Madrid.
1.- El formato en B/N. Pues mira, aquí se dan un cúmulo de curiosidades. Bertenev en su origen estaba planteado como una novela gráfica en B/N, pero finalmente fue editado en Francia y este mercado demanda color y formato grande, de álbum tradiconal franco-belga, así que hubo que hacer cambios al inicio de la historia. Luego Café Budapest estaba enfocado a continuar con esa línea de álbum, pero finalmente salió en España en 2008 y lo adaptamos al formato "novela gráfica", en B/N, tamaño 17x21... Los dos álbumes han salido en el formato contrario al que estaban predestinados, pero pienso que los dos han ganado con el cambio. El último que estoy terminando saldrá en abril en aguada de grises, y el próximo ya será a todo color, así que si te animas a leer los próximos podrás valorar la variedad de estilos.
2.- La resolución truculenta del trauma de la madre: realmente no he querido recrearme con los desmanes del Holocausto. Todo tiene una parte metafórica en el álbum; por ejemplo, al final del libro Yosef da doble vuelta de llave a un candado en la puerta principal del café, pero en la última página los obuses han reducido el edificio a cenizas. ¿De qué sirve entonces cerrar con llave? Esto ilustra un poco la resistencia de la sociedad civil a abandonar su arraigo y su identidad en medio de un conflicto, aún sabiendo que un candado metálico no detendrá un torrente de violencia. Justo antes de esto la pequeña comunidad del café (bueno, lo que queda de ella), prepara un café, pero no es café, es una última taza de ese ambiente silenciosamente alegre, cálido y confiado que se percibe en las viejas cocinas de las grandes familias. Igual que el café, en tiempos de conflicto nunca se sabe cuando se podrá volver a disfrutar de una taza de nuevo.
Cuando estaba trabajando en el guión de Café Budapest (2007-2008, no recuerdo) realicé un pequeño libro ilustrado destinado como material extra-escolar a las escuelas y colegios de España con el motivo del aniversario de la Shoá. Una historia típica, una familia polaca de libreros judíos que acaban en un campo de concentración. Este libro era de tono muy näif, pero me gusta cuidar la documentación, y leí testimonios, vi fotografías y cuidé cada detalle, hasta el punto de que me afectó anímicamente la digestión de tanta tragedia.
Después de finalizar todo aquello y ya metido en faena con Café Budapest, salió esta historia de Shprintza, la madre de Yechezkel. Olvidémonos de detalles truculentos. Te invito a pensar sobre mi perspectiva de la tragedia: una parte de los protagonistas de aquella historia desaparecieron en los campos, se esfumaron. Otra parte, los que regresararon, vivieron después con el estigma de la supervivencia, divididos entre el sentimiento de culpa y la necesidad de salir adelante. Sienten que no hay futuro para ellos, pero quieren un porvenir para los suyos. Aquí está la tercera parte, la siguiente generación que representa Yechezkel. Lo que quiero decir es que Shprintza devoró a su marido de la misma forma en que se devoró a si misma. Es un sentimiento erróneo, porque la identidad de los culpables es evidente, pero es un sentimiento real y que afecta a este personaje como afectó a muchos otros más reales, sin duda.
Que hubo canibalismo en los campos de concentración es algo real y constatado, como lo son las incontables tropelías cometidas por los nazis. En esto punto mi imaginación se quedaría corta en comparación con la Historia. Personalmente no pienso que esta parte de Café Budapest dé alas al Revisionismo. Café Budapest no es una historia documental, ni siquiera va por los mismos caminos que el Maus de Spiegelman, en el sentido de que él plantea una biografía familiar con personajes reales y yo planteo un contexto histórico de fondo con personajes imaginarios. Café Budapest tiene su propio valor y su propia lectura, el novizago entre Yechezkel y Yaiza hubiera sido muy improbable en aquella época, y el propio personaje de la joven árabe es pura ficción, pero forman parte de la metáfora, del mensaje y del sentido de la historia.
Y no olvidemos que Café Budapest no habla del Holocausto, sino que habla del origen de un conflicto diferente en un lugar del mundo diferente.
De hecho, el interés que ha suscitado el álbum es tan pintoresco que a primeros de abril estaré en Polonia, en el Salón de Cómic de Varsovia presentando a su hermano gemelo traducido al polaco, Cafe Budapeszt. Es Polonia un país con un enorme poso de historia y cultura judías, y tengo una enorme curiosidad por conocer qué les ha interesado del libro.
Después de esta interminable explicación, que no sé si te habrá aclarado algo (porque a veces me explico muy mal, y gracias que lo estoy escribiendo porque me disperso aún más hablando), tengo que darte las gracias por el interés en el libro y en lo que plantea, por la reseña de la Mesa Redonda y por haberte acercado a la lectura de Café Budapest y La guerra del profesor Bertenev.
He disfrutado mucho leyendo tu post y no podía dejar de escribirte un mail para contarte mi punto de vista sobre la historia y explicarte los entresijos del formato de estos dos álbumes. Espero no haber sido demasiado pesado, y te mando un abrazo muy fuerte y te animo a que te leas el próximo, que, como te dije, verá la luz en abril, justo antes del Saló de Barcelona.
Enhorabuena por la Kioscopedia, que es una web fantástica de obligada consulta, y por el blog, más de lo mismo en versión blogspot.
Muchas gracias de nuevo por la atención, Javo, hasta pronto
Alfonso Zapico
viernes, 11 de febrero de 2011
jueves, 10 de febrero de 2011
Mesa Redonda sobre Café Budapest de Alfonso Zapico (Javo Rodríguez)
Tras el encuentro con James O'Barr salí corriendo hacía una mesa redonda sobre Café Budapest de Alfonso Zapico que se celebraba en la Casa Sefarad, con una idea (una vez más) equivocada. Para empezar patiné en el número donde esta situado el Palacio Cañete, sede de la Casa Sefarad -pido disculpas por el error en Kioscopedia- con lo que llegue 10 minutos tarde, encontrándome con que Zapico no estaba en la mesa, compuesta por Carlos García-Romeral (bibliotecario de la CAM), Esther Bendahan (moderadora) y Emilio Gonzalo (director de Expocomic). ¿Donde estaba Zapico?: en mi imaginación.
Una vez repuesto de la carrera y de mis errores, atendí a los interesantes comentarios de los tertulianos, dado que muchos de ellos se referían a los tebeos en general, dejo mis reflexiones para la entrevista a Emilio Gonzalo que este blog publicara la semana que viene.
Tenía dos preguntas concretas para Zapico, la primera se refería al uso del blanco y negro. No sabía si era una elección del autor o una necesidad económica. Por una entrevista en Internet supe que era una opción artística. Elección que no comparto, el color de La Guerra del Profesor Bertenev me gustó y me pareció que potenciaba sus dibujos, pero es la opción del artista y poco más hay que decir.
La otra pregunta era referente al guión, dentro del tono cotidiano y realista de Café Budapest me había llamado mucho la atención (¡ojo, si no has leído el cómic es un spoiler!) la resolución truculenta del trauma de la madre de Chaskel -el protagonista- basada en el canibalismo. Así lo plantee a la mesa, siendo respondido por Esther Bendahan: "Yo creo que en este caso es una apuesta del autor por encontrar algo que suscite esa respuesta que tiene usted pero en si mismo el propio nazismo no necesita más respuesta. En este caso es una elección del autor". La moderadora me dio explicaciones de las inhumanidades nazis y el holocausto y, me pareció entender que, de alguna forma, afirmaba que era un elemento que era necesario en un época en que los lectores no tienen ideas demasiado claras a cerca del holocausto.
Aquí hay que hay que ser claro y tomar posición, la persecución, los campos, las cámaras de gas, el exterminio sistemático y cruel de un pueblo-en este caso el judío- me parece uno de los hechos más aberrantes, inhumanos y tristes cometidos en el siglo XX y me repugna el revisionismo o negacionismo de Paul Rassinier y seguidores. Pero me pregunto si licencias como la que hablamos son positivas y no dan alas a ese revisionismo.
Obviamente es una licencia "comiquera", de ficción, pero no es una ficción pura, sino rodeada de un contexto histórico.
Personalmente me produce mucho más espanto una imagen de Hitler jugando afablemente con niños que las imágenes de sus histéricos discursos. Lo que me aterra de Hitler y los nazis es que son humanos, no diablos de guardarropía. Es su humanidad lo que me causa pavor.
Café Budapest me lleva -perdón por el tópico- a la sobada y genial Maus, aunque no sea más que por su temática y contexto.
La obra de Art Spiegelman se quedó grabada en mi mente por las viñetas en que retrata a su padre, en el asfixiante vagón que le traslada al campo, allí, situado en la parte superior tiene acceso al hielo que se forma y que puede saciar la sed de sus compañeros de cautiverio. Cuando estos le piden un trozo de hielo, el padre negocia comida por los carámbanos. Son unas viñetas terribles por su humanidad y que provocan la compasión por los que sufren.
Una vez repuesto de la carrera y de mis errores, atendí a los interesantes comentarios de los tertulianos, dado que muchos de ellos se referían a los tebeos en general, dejo mis reflexiones para la entrevista a Emilio Gonzalo que este blog publicara la semana que viene.
Tenía dos preguntas concretas para Zapico, la primera se refería al uso del blanco y negro. No sabía si era una elección del autor o una necesidad económica. Por una entrevista en Internet supe que era una opción artística. Elección que no comparto, el color de La Guerra del Profesor Bertenev me gustó y me pareció que potenciaba sus dibujos, pero es la opción del artista y poco más hay que decir.
La otra pregunta era referente al guión, dentro del tono cotidiano y realista de Café Budapest me había llamado mucho la atención (¡ojo, si no has leído el cómic es un spoiler!) la resolución truculenta del trauma de la madre de Chaskel -el protagonista- basada en el canibalismo. Así lo plantee a la mesa, siendo respondido por Esther Bendahan: "Yo creo que en este caso es una apuesta del autor por encontrar algo que suscite esa respuesta que tiene usted pero en si mismo el propio nazismo no necesita más respuesta. En este caso es una elección del autor". La moderadora me dio explicaciones de las inhumanidades nazis y el holocausto y, me pareció entender que, de alguna forma, afirmaba que era un elemento que era necesario en un época en que los lectores no tienen ideas demasiado claras a cerca del holocausto.
Aquí hay que hay que ser claro y tomar posición, la persecución, los campos, las cámaras de gas, el exterminio sistemático y cruel de un pueblo-en este caso el judío- me parece uno de los hechos más aberrantes, inhumanos y tristes cometidos en el siglo XX y me repugna el revisionismo o negacionismo de Paul Rassinier y seguidores. Pero me pregunto si licencias como la que hablamos son positivas y no dan alas a ese revisionismo.
Obviamente es una licencia "comiquera", de ficción, pero no es una ficción pura, sino rodeada de un contexto histórico.
Personalmente me produce mucho más espanto una imagen de Hitler jugando afablemente con niños que las imágenes de sus histéricos discursos. Lo que me aterra de Hitler y los nazis es que son humanos, no diablos de guardarropía. Es su humanidad lo que me causa pavor.
Café Budapest me lleva -perdón por el tópico- a la sobada y genial Maus, aunque no sea más que por su temática y contexto.
La obra de Art Spiegelman se quedó grabada en mi mente por las viñetas en que retrata a su padre, en el asfixiante vagón que le traslada al campo, allí, situado en la parte superior tiene acceso al hielo que se forma y que puede saciar la sed de sus compañeros de cautiverio. Cuando estos le piden un trozo de hielo, el padre negocia comida por los carámbanos. Son unas viñetas terribles por su humanidad y que provocan la compasión por los que sufren.
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martes, 8 de febrero de 2011
James O'Barr en El Mono Araña (Javo Rodríguez)
Carlos Moreno y James O'BarrAbierta hace poco más de un año y con una estupenda presencia en dos plantas, El Mono Araña (www.xn--elmono-araa-beb.com/tienda/catalog/) es una librería madrileña (C/ Peñuelas, 14.) donde junto a cómics se puede encontrar, ilustración, juegos, originales y que, de vez en cuando organiza algún evento.
En colaboración con el Festival Gótico y de Terror de Málaga, el Mono Araña nos ha permitido tener la suerte de poder conocer a James O'Barr, autor de The Crow entre otras cosas.
Acudí con dos ideas preconcebidas que pronto se vieron desmentidas. La primera es que pensé que tenía que llegar con tiempo pues lo aficionados se amontonarían frente a la puerta del local haciendo cola, nada más lejos de la realidad, éramos pocos, muy pocos. Debo vivir en otro mundo. La segunda era que, sabiendo la trágica historia personal del autor, de alguna forma reflejada en las negras y tenebrosas historietas de The Crow, me iba a encontrar con un O'Barr oscuro y circunspecto, de nuevo nada más lejos de la realidad, James O'Barr es un tipo cercano, abierto y simpático que rápidamente establece un contacto sincero con sus admiradores.
Confiesa que el café y el tabaco son sus únicos vicios, aunque su permiso para fumar le es denegado por la puta ley antifumadores.
Apasionado de su trabajo -"haría cómics aunque no me pagasen"- quiere mostrarnos en que está ahora, Sundown, un western gótico cuyo adelanto podéis ver en www.motionworkscomics.com/ y que tiene muy buena pinta.
O'Barr es completamente autodidacta: "Aprendía a leer con los cómics. Me gustaban Eerie, Creepy y, más tarde, los comic-books de monstruos publicados por la Marvel. No he recibido una lección de dibujo en mi vida. Intenté entrar en la Escuela de Artes de Detroit, pero me rechazaron".
Aunque el tema de The Crow ya le queda lejano y parece un tanto cansado de hablar sobre él acepta que es inevitable. Confiesa que la primera adaptación cinematográfica y la interpretación de Brandon Lee le cambiaron la visión del personaje. "El film se realizó con tan sólo 10 millones de dólares y cuando conocí a Brandom pensé que era el tío más guapo que había visto nunca. No soy gay, pero así me pareció hasta que le vi maquillado". O'Barr quedó contento con la adaptación, cosa que no sucede con las secuelas y serie de tv. "Pero tengo los derechos y me pagan, así que bien".
También se explayó sobre su visión de Batman, un tratamiento de 30 páginas, ambientado en los años 40 y bastante tenebroso, con un Bruce Wayne con un mapa de cicatrices sobre su cara y un vestuario mucho más cutre de los habitual. "A DC le pareció que era un Batman que daba miedo y el proyecto se paró, aunque algunas de mis ideas has sido plasmadas en cómics posteriores".
Mientras me firmaba un ejemplar de The Crow y un magnifico póster, tenía a su lado una edición de Jordi Bernet, "uno de los autores que más admiro".
martes, 25 de enero de 2011
El TBO de Salvat (Javo Rodríguez)

No es habitual que compre ningún tebeo fuera de las tiendas de mis libreros, nunca lo hago en una gran superficie, primero porque no me gusta y segundo (y no menos importante) porque no quiero arriesgarme a sufrir las criticas del joven (Friky) bastardo [ver post del 28 de diciembre], pero si reconozco que, de vez en cuando, compro algún material en kioscos de prensa, una de esas excepciones han sido las primeras entregas de TBO Edición Coleccionista publicado por Salvat.
Son tomos recopilatorios de viejo material de TBO, unas historietas que no suelen ser de gran interés para mi, salvo en el terreno documental, aunque algunos autores me atraigan especialmente, Urda, Benejam y sobre todo el genial Coll. No soy nada original Benejam -familia Ulises a la cabeza- y Coll han sido los grandes reclamos de la colección de Salvat. Por otro lado alguno de los tomos que he leído hasta el momento cuentan con prólogos del siempre bien documentado Antoni Guiralt (¿de donde sacará tiempo este hombre para escribir todo lo que publica?) que siempre aporta algún dato interesante.
Como es sabido este tipo de material se pone a la venta en bolsas de plástico, por lo que tienes que fiarte de las portadas para decidir si te interesa o no y las portadas de las entregas son, como poco, engañosas.
La portada del tomo dedicado a los años 1951-1953 aparece con el título ¡LAS MEJORES PÁGINAS DE BENEJAM Y COLL! e ilustrada con una página del primero. Como ya dije ambos autores me interesan así que compre el tomo pero al desnudarlo de su funda y ojearlo me encuentro que si, hay algunas historietas -no muchas, ni especialmente significativas- de Benejam. ¿Y Coll? Tan solo ¡dos historietas!, pálido reflejo del arte de Coll. Mosqueo gordo y creo que justificado.
Tomo dedicado a los años 1976-1977 con el título ¡CON LOS INVENTOS DE TBO Y ALTAMIRO DE LA CUEVA! acompañado por la ilustración de un "invento" dibujado por Sabates. Sabates no me interesa lo más mínimo pero, por razones que no vienen al caso, Altamiro de la Cueva si. Caigo y lo compro y, al hojearlo el mosqueo se trastoca en cabreo, solo hay una, ¡una historieta de Altamiro!. Curiosamente este tomo contiene el doble de historietas (y mejores) de Coll que el anteriormente comentado. Respecto a los "inventos" otra ¡única! historieta.
Me parece una tomadura de pelo, algo que confirmo cuando me entero que el primer tomo de la colección se ha publicado mutilado como se puede comprobar en el blog Voto a Bríos.
¡Bien por Salvat!
jueves, 20 de enero de 2011
Museo ABC (Javo Rodríguez)
Aunque existen excelentes guionista españoles lo cierto es que en el mundo de las viñetas y la ilustración los dibujantes son valorados en mayor medida, tanto en nuestro país como fuera de nuestras fronteras.Este prestigio del dibujo español no es de ahora -que también- sino que se ha cimentado a lo largo de todo el siglo pasado. Artistas de todos los estilos han creado estupendas obras en carteles e ilustraciones así como en el diseño gráfico, la animación, la creación digital y, como no, en el cómic.
Desde el 17 de noviembre el Museo ABC se ha constituido como un espacio de homenaje a muchos (más de 15000) artistas gráficos. Situado en la calle Amaniel de Madrid, en el edificio que fue la fábrica de cervezas Mahou, el Museo ABC ofrece una magnifica muestra de parte de las 200.000 ilustraciones de su fondo, integrado por las publicaciones del diario ABC, Blanco y Negro, suplemento Gente Menuda...La exposición titulada Una colección, un iceberg, muestra una pequeña parte de los fondos divididos en cuatro bloques temáticos que abarcan del simbolismo a la Movida madrileña. Las cuatro merecen la pena aunque personalmente me inclinó por la primera de ellas, la más antigua, que ofrece la posibilidad de contemplar dibujos de pioneros de la historieta como Atiza, Salvador Bartolozzi, K-Hito, Mecachis, Apel.les Mestres o Xaudaró, entre otros.
Parte de la exposición se exhibe de forma convencional, con ilustraciones en sus correspondientes vitrinas sobre la pared, pero otra gran parte, por razones de espacio, se exhibe en cajones instalados en grandes bloques rectangulares, al abrirlos los cajones se iluminan y permiten ver una o dos obras cómodamente, un sistema original -al menos yo no lo había visto- incluido dentro del exquisito entorno de las dos salas que albergan la exposición y que se completan con cómodas mesas en las que se puede contemplar el imprescindible (30 euros) catálogo.Una visita agradable y, sobre todo, la esperanza de futuras exposiciones donde la historieta (Blanco y Negro es un tesoro) esté más presente. Su colaboración con la última edición de Expocomic parece un buen augurio. Si pasáis por Madrid no os lo perdáis, la entrada es gratuita y sólo tomarse un café en su acogedor bar ya merece la pena si andáis callejeando por el centro.
martes, 28 de diciembre de 2010
El manifiesto del Joven (Friky) Bastardo (Iván Rodríguez)
Tengo que comenzar disculpándome por el título (para variar), ya que ni soy tan joven (dependiendo de los ojos que me miren), ni, evidentemente soy Warren Ellis (si alguien no se entera de que estoy hablando, que tire para una librería especializada a leer el prólogo de “Global Frequency” o que busque en la red “El Manifiesto del Viejo Bastardo”).
En marzo de 2000 Warren Ellis escribió “El Manifiesto del Viejo Bastardo” y yo lo leí nueve o diez años después. Ese retardo me sentó mal ya que los tiempos habían cambiado y la industria del cómic puede variar mucho tras una década, pero también me permitió analizar que el tiempo no ha hecho mella en las opiniones del autor (salvo alguna contradicción perdonable) y que el texto es completamente aplicable a la actualidad.
Esperando que nadie me apedree por esta “profanación” empiezo mi decálogo homenaje / plagio / actualización / etc. de este maravilloso escrito del genial Warren Ellis.
1 Vivimos, como aficionados, un momento estupendo para la industria del cómic con una variedad que contenta a todo tipo de lectores que esperan con avidez (y preguntan, y dan el coñazo al librero) novedades. Basura siempre hay y se seguirá publicando, pero es fácil gastarse 100 € cada dos meses y, aun así, dejarse cosas interesantes. Seamos un poco optimistas.
2 Que yo esté de acuerdo con la piratería o no no viene al caso. Lo cierto es que la fauna que puebla las tiendas de comics comparte material de forma continua y que no es solo cómic. La gente comparte televisión, cine y música directamente o en forma de opiniones. Si seguimos siendo optimistas, creo que se puede decir que vivimos un auge de la cultura popular, y que los que lo han hecho posible son los autores (de cualquier medio).
3 La grapa está muerta. Me jode en el alma como consumidor habitual de este material, pero no hay duda de que, cada vez más, la gente espera la publicación de las obras mas completas en tomo.
Pero sigo manteniendo que no es lo mismo leer o haber leído el Giant Size X-Men #1 que tener el Giant Size X-Men #1. de forma que cierto afán de coleccionismo (que se perderá con el tiempo) le dará por ahora un poco de vida a mi querida grapa.
4 Hace ya muchos años perdimos las tiendas de discos y la música se compra en las grandes superficies, donde un mercenario inculto con la lista de “los mas vendidos” es incapaz de indicarnos donde podemos encontrar lo que buscamos pese a disfrutar de una base de datos informatizada de todo el material.
Os ruego, os suplico: no compréis comics en las grandes superficies. Si no conectáis con vuestro librero (yo tengo muy buena suerte) no hay que charlar con el, pero al menos no es un puto mercenario mal pagado al que han pasado desde la sección de electrodomésticos porque los jefes le vieron con una camiseta de Spider-Man.
El librero, aunque no fuese de vuestro agrado, siempre os podrá indicar donde encontrar las obras de vuestros autores o personajes favoritos.
Que se jodan las grandes superficies, no permitamos que pudran nuestro mundo simplemente porque es cómodo.
5 Los superhéroes molan, pero no os perdáis otras historias por mantener una errónea fidelidad que os puede hacer tragar basura. Muchos de vuestros autores favoritos escriben comics que no tienen que ver con los supers.
A la gente que odia a los superhéroes: enteraos de una puta vez de que este medio se aguanta en ellos y que tirarse el rollo por leer comics (vosotros diríais tebeos, que es más europeo, o la mierda que se os ocurra en el momento) de autores provenientes de países subdesarrollados o franceses con aires de filósofos de tercera os hace tragar tanta basura como a los lectores de lo “comercial”.
Hay cosas buenas por todos lados (sigamos con optimismo), despreciar porque sí solo nos convierte en descerebrados. A veces hay que rebajarse a su nivel ya que solamente entienden el lenguaje más básico y radical.
Leed los que se os salga de los huevos.
6 Las opiniones de los foros apestan y solo las leen los frikys (no bastardos) que están indignados por la “mala” representación de personajes mediocres en la gran pantalla (¿tengo que volver a despotricar de Masacre, Liefeld y la madre que los parió?).
Relacionaos de verdad, id a vuestra librería favorita y conoced gente de verdad con opiniones (buenas y malas). La red está genial para obtener todo tipo de información, pero para charlar siempre será mejor un ambiente agradable que una solitaria habitación y una pantalla.
7 El público femenino va en aumento. Por si le interesa a alguien.
Alguno dirá: “es que las chicas que van a las tiendas de comics no son guapas”. Para empezar: eso es mentira, hay de todo, y para terminar: mírate al espejo y razona. Además, solo hablaba de charlar y relacionarse con toda la especie, esto no va de lo que quiera hacer cada cual con sus genitales.
Para ser un friky bastardo hay que relacionarse. Evolucionad, joder.
8 Yo no soy Warren Ellis, ni autor, ni nada. Pero también quiero ser parte del problema. Joderos, sonreíd o sed frikys bastardos.
9 El cómic nos permite disfrutar muchísimo en la actualidad y parece que sigue por buen camino. Así que aprovechadlo.
10 Comienza.
Gracias Warren por tus palabras y tus comics. Eres uno de mis autores favoritos por tu obra pasada, presente y futura. Lo he hecho lo mejor que he podido.
En marzo de 2000 Warren Ellis escribió “El Manifiesto del Viejo Bastardo” y yo lo leí nueve o diez años después. Ese retardo me sentó mal ya que los tiempos habían cambiado y la industria del cómic puede variar mucho tras una década, pero también me permitió analizar que el tiempo no ha hecho mella en las opiniones del autor (salvo alguna contradicción perdonable) y que el texto es completamente aplicable a la actualidad.
Esperando que nadie me apedree por esta “profanación” empiezo mi decálogo homenaje / plagio / actualización / etc. de este maravilloso escrito del genial Warren Ellis.
1 Vivimos, como aficionados, un momento estupendo para la industria del cómic con una variedad que contenta a todo tipo de lectores que esperan con avidez (y preguntan, y dan el coñazo al librero) novedades. Basura siempre hay y se seguirá publicando, pero es fácil gastarse 100 € cada dos meses y, aun así, dejarse cosas interesantes. Seamos un poco optimistas.
2 Que yo esté de acuerdo con la piratería o no no viene al caso. Lo cierto es que la fauna que puebla las tiendas de comics comparte material de forma continua y que no es solo cómic. La gente comparte televisión, cine y música directamente o en forma de opiniones. Si seguimos siendo optimistas, creo que se puede decir que vivimos un auge de la cultura popular, y que los que lo han hecho posible son los autores (de cualquier medio).
3 La grapa está muerta. Me jode en el alma como consumidor habitual de este material, pero no hay duda de que, cada vez más, la gente espera la publicación de las obras mas completas en tomo.
Pero sigo manteniendo que no es lo mismo leer o haber leído el Giant Size X-Men #1 que tener el Giant Size X-Men #1. de forma que cierto afán de coleccionismo (que se perderá con el tiempo) le dará por ahora un poco de vida a mi querida grapa.
4 Hace ya muchos años perdimos las tiendas de discos y la música se compra en las grandes superficies, donde un mercenario inculto con la lista de “los mas vendidos” es incapaz de indicarnos donde podemos encontrar lo que buscamos pese a disfrutar de una base de datos informatizada de todo el material.
Os ruego, os suplico: no compréis comics en las grandes superficies. Si no conectáis con vuestro librero (yo tengo muy buena suerte) no hay que charlar con el, pero al menos no es un puto mercenario mal pagado al que han pasado desde la sección de electrodomésticos porque los jefes le vieron con una camiseta de Spider-Man.
El librero, aunque no fuese de vuestro agrado, siempre os podrá indicar donde encontrar las obras de vuestros autores o personajes favoritos.
Que se jodan las grandes superficies, no permitamos que pudran nuestro mundo simplemente porque es cómodo.
5 Los superhéroes molan, pero no os perdáis otras historias por mantener una errónea fidelidad que os puede hacer tragar basura. Muchos de vuestros autores favoritos escriben comics que no tienen que ver con los supers.
A la gente que odia a los superhéroes: enteraos de una puta vez de que este medio se aguanta en ellos y que tirarse el rollo por leer comics (vosotros diríais tebeos, que es más europeo, o la mierda que se os ocurra en el momento) de autores provenientes de países subdesarrollados o franceses con aires de filósofos de tercera os hace tragar tanta basura como a los lectores de lo “comercial”.
Hay cosas buenas por todos lados (sigamos con optimismo), despreciar porque sí solo nos convierte en descerebrados. A veces hay que rebajarse a su nivel ya que solamente entienden el lenguaje más básico y radical.
Leed los que se os salga de los huevos.
6 Las opiniones de los foros apestan y solo las leen los frikys (no bastardos) que están indignados por la “mala” representación de personajes mediocres en la gran pantalla (¿tengo que volver a despotricar de Masacre, Liefeld y la madre que los parió?).
Relacionaos de verdad, id a vuestra librería favorita y conoced gente de verdad con opiniones (buenas y malas). La red está genial para obtener todo tipo de información, pero para charlar siempre será mejor un ambiente agradable que una solitaria habitación y una pantalla.
7 El público femenino va en aumento. Por si le interesa a alguien.
Alguno dirá: “es que las chicas que van a las tiendas de comics no son guapas”. Para empezar: eso es mentira, hay de todo, y para terminar: mírate al espejo y razona. Además, solo hablaba de charlar y relacionarse con toda la especie, esto no va de lo que quiera hacer cada cual con sus genitales.
Para ser un friky bastardo hay que relacionarse. Evolucionad, joder.
8 Yo no soy Warren Ellis, ni autor, ni nada. Pero también quiero ser parte del problema. Joderos, sonreíd o sed frikys bastardos.
9 El cómic nos permite disfrutar muchísimo en la actualidad y parece que sigue por buen camino. Así que aprovechadlo.
10 Comienza.
Gracias Warren por tus palabras y tus comics. Eres uno de mis autores favoritos por tu obra pasada, presente y futura. Lo he hecho lo mejor que he podido.
viernes, 22 de octubre de 2010
Machete: Cine sin desperdicio (Cristian Rodríguez)
Cuando un amigo me dijo que era el peliculón de la decada, no andaba tan desencaminado. Atención, no estoy diciendo que sea la mejor película que he visto jamás porque no es así, pero es una película que da gusto ver. Hace tiempo que el cine dejó de arriesgarse mucho: lo politicamente correcto, la violencia escasa, el humor negro,.... esto es lo que nos da Machete, la nueva pelicula dirigida a duo por Robert Rodriguez y Ethan Maniquis (editor de la mayoría de peliculas de Rodriguez).
Para quien le gusten las películas de justicieros, de venganzas, violencia brutal y frases vacilantes esta es su película. Danny Trejo borda un papel hecho a su medida (su cara no da para muchas más medidas). Además de que la película tiene un estupendo reparto: Robert de Niro, Jessica Alba, Steven Seagal, Michelle Rodriguez, Jeff Fahey,...
En principio, Machete solo era un trailer para una pelicula que no existia. En el estreno de Grindhouse (en el 2008 se iban a estrenar juntas Planet Terror y Death Proof de Rodriguez y Tarantino) Rodriguez creó un trailer de una pelicula de justicieros con Danny Trejo como protagonista. El trailer tuvo tanto éxito, que al poco tiempo después se decidió hacer una película real.
Danny Trejo ha aparecido en la mayoria de peliculas de Robert Rodriguez, casi siempre haciendo un papel similar al de la pelicula (al menos respecto a los cuchillos): en Desperado, Abierto hasta el amanecer, Spy Kids, El Mexican
o,...etc... Actualmente el actor ya tiene 66 años, pero se conserva bastante bien. El sr. Trejo estuvo en la carcel 11 años por temas de drogas y robos, después se reformó y se hizo actor. Se ha estrenado hace poco un documental sobre su vida.
o,...etc... Actualmente el actor ya tiene 66 años, pero se conserva bastante bien. El sr. Trejo estuvo en la carcel 11 años por temas de drogas y robos, después se reformó y se hizo actor. Se ha estrenado hace poco un documental sobre su vida.Personalmente yo le seguía la pista a este actor hace tiempo. Sus apariciones en las peliculas y su presencia en la pantalla es bastante imponente.
Si el cine de hoy en dia no deja satisfechas tus ansias de humor negro, violencia gratuita y frases vacilantes como las del maestro Clint Eastwood, no lo dudes: Machete es digna de ver en el cine.

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