miércoles, 9 de junio de 2010

Kick-Ass, cómic y peli (Javo Rodríguez)

Vaya por delante que me gusta mucho Mark Millar, uno de los guionistas británicos de cómics que ha logrado la difícil tarea de renovar los cómics de superhéroes, entre otras cosas. Tiene la gran virtud, no por simple menos necesaria, de ser casi siempre muy divertido. Disfruté con The Authority, con Wanted, con Superman Red Son. Pero en Civil War me mosqueó bastante con una obra que comienza como algo apasionante y poco a poco va de más a menos finalizando de una forma decepcionante.
He leido Kick-Ass y he visto su versión cinematográfica casi al tiempo y con ambas me he sentido desengañado. Aunque hay diferencias entre las viñetas y la pelí no me parecen sustanciales, así que me referiré a Kick-Ass en general. Cuando comienzo a leer un cómic o a ver una película ya se que me meto en la ficción y lo aceptó. La ficción tiene sus normas. Si veo Condorman se que estoy en una ficción sobre el mundo real, por mucho que Woody Wilkins se disfrace de Condorman la historia se plantea siempre en el mundo real, todo lo fantástico que se quiera, pero nunca traspasa la frontera para introducirse en el irreal mundo de los superhéroes. Me he acordado de Condorman porque el comienzo de Kick-Ass, tanto en el cómic como en la película, me recordó a la vieja película de 1981, obviamente con un humor más bestia, pero ese comienzo y el posterior relato nos presenta un relato donde Dave Lizewski/Kick-Ass, como Woody Wilkins/Condorman, es un personaje de nuestra realidad, de este mundo, con sus reglas; no de ese otro mundo, también con sus reglas, que es el de los superhéroes. Como es evidente para cualquiera que me conozca -y para él que no lo sepa, lo aclaró- que me entusiasman las historias de superhéroes, entrar en ese mundo maravilloso donde la gente vuela o le salen garras de los nudillos. Lo que me jode es que me cambien las reglas a mitad del partido y esto es lo que ha hecho Millar en Kick-Ass. Lo que comienza como la posible historia de un friqui pringado, bastante normalito y poco dotado físicamente, que se pregunta por qué no hay superhéroes en la vida real, se va transformando, poco a poco, en una convencional historia de superhéroes vengadores, llegando al paroxismo tras el brutal asesinato de Big Daddy. El Dave Lizewski humano, que debe pasar una larga recuperación tras la primera paliza, se ha convertido en un autentico superhéroe, con una capacidad de recuperación mayor que la de Lobezno, capaz de realizar las hazañas de cualquier personaje de Universo Marvel o DC. Me han pasado, sin previo aviso, del humor paródico lleno de ingenio a lo de siempre, me han hecho trampas porque Mark Millar no sabe acabar la historia que inicia magníficamente.
El prologuista de la edición española del cómic, Celes J. López, se mete en un jardín, cuando comienza afirmando: "ESTE NO ES UN CÓMIC REALISTA", no se muy bien a que se refiere. Realistas son las obras artísticas o literarias basadas en la imitación fiel de la naturaleza y, según el propio López, "lo que cuenta podría pasar de verdad", afirmación que no deja de ser una contradicción, cualquier ficción relata algún hecho que "podría pasar de verdad" aunque no haya sucedido y, como de momento no soy Dave Lizewski, entre otras cosas no tengo edad para serlo, los superhéroes no pertenecen a este mundo. Continúa el prologuista "Aquí no hay poderes fantásticos, ni magia, ni maquinas futuristas..." bla, bla, bla...
Antes afirme que las diferencias entre el cómic y el film no son sustanciales, aun manteniéndome en lo dicho si señalo que en una peli que va de rompedora, se adoptan muchas de las convenciones del canon hollywoodiense, la diferencia que más canta es que el chico debe conquistar a la chica y así lo hace. También se echan de menos los divertidos diálogos fascistoides entre Bigg Dady y Hit-Girl. Big Daddy: "¿La definición de diccionario de demócrata?". Hit-Girl: "Un gilipollas trastornado capaz de manifestarse por el derecho de matar bebés y de convocar manifestaciones con velas por asesinos múltiples". La necesaria espectacularidad, caiga quien caiga, hace volar a Lizewski, ahora convertido en Red Richards, capaz de usa cualquier máquina.
El cómic y la pelí son divertidos pero francamente bastante frustrantes.

Kick-Ass (Iván Rodríguez)

Me ha gustado mogollón, me lo he pasado genial y me he reído hasta que se me saltaban las lágrimas.
Contando con que mi reacción ante el cómic fue la misma creo que la adaptación al cine, lejos de ser perfecta, ha sido de lo más correcta.

Me gustaría decir que la adaptación es tan fiel como me pareció Watchmen, pero flojea en varios puntos clave, como pueden ser el dar a conocer las intenciones de Bruma Roja desde el principio (joder, y puse a parir a los de Fotogramas por spoilear. Disculpas, solo había leído el cómic), mantener el heroico origen de Hit Girl y Big Daddy (en el cómic se desmitifica a los personajes de forma más cruel) o un edulcorado final que no me termina de convencer, ya que Millar putea mucho más al protagonista devolviéndolo a su estatus de repudiado friky escolar.

Es difícil encontrar una adaptación perfecta, y la que para mi lo consigue (la mencionada Watchmen) no dejó contento ni al autor (Moore nunca está contento, así que cuenta más bien poco) ni a muchos espectadores. Pero la adaptación de Kick-Ass es correcta (no pasa de ahí) dejando una peli entretenida y no recomendable. No me voy a engañar, si le digo a algún colega que vaya a verla tengo tantas posibilidades de que salga del cine encantado como de recibir una paliza y perder una amistad, así que mantendré el aséptico “a mi me ha gustado, pero no se si es el tipo de cine que te puede gustar a ti. Es que yo me lo pasé muy bien con el cómic, etc, etc”.

En cuanto a los actores hay que destacar la mejor actuación en mucho tiempo del venido a menos Nicolas Cage, un correcto Aaron Jonson como protagonista, un estupendo Mark Strong (como siempre) y una fantástica Chloe Moretz como Hit Girl comiéndose por completo a todos sus compañeros.

Ni el cómic es lo mejor de Millar ni la peli pasará a la historia, pero a quien le importa eso cuando va al cine a pegarse un atracón de palomitas y gominolas y a pasar un rato divertido. Pues eso, no se pueden leer ni ver obras maestras todos los días, pero ver como un friky se convierte en un superhéroe cuyo mayor poder es recibir hostias, se hace famoso gracias a youtube, le salen imitadores y acaba luchando contra la mafia tampoco es algo que se vea todos los días.

lunes, 31 de mayo de 2010

Fotogramas, cinecómic y una despedida. (Iván Rodríguez)

Llevo bastantes años comprando fielmente la revista Fotogramas por la simple razón de que me parece la mejor publicación sobre cine que se hace mensualmente en España. El que quiera un rollo más intelectualoide que pille Dirigido Por (menudo muermo) y los ávidos de grandes fotos y pocas letras tienen la opción que les da la revista Acción, incluso está el sucedáneo de Fotogramas conocido como Cinemanía.

Pero lo cierto es que la que da un poco de todo, críticas, novedades, entrevistas, reportajes, una racioncita de amarillismo y sobre todo una lectura ágil y entretenida, es Fotogramas. Puede que sus argumentos antipiratería, a favor de la ley del cine (el impuesto revolucionario al que se somete a las salas para que pongan la bazofia producida en nuestro país), o sus lamentos cada vez que cierran unos viejos minicines (de esos en los que generalmente no han pasado del sonido stereo, y las butacas son como sillones de tortura) saquen de quicio, pero en general la revista se puede leer sin que a uno le entren ganas de vomitar.

Pero parece que los de Fotogramas no terminan de entender que el cómic en el cine ya no es un subgénero para frikis, sino que este tipo de adaptaciones ya es tan habitual como las literarias y teatrales. Y que podemos encontrar desde grandes películas como Batman Begins, a auténticas porquerías del tipo Spider-Man 3. Y deberían a limitarse a criticar las películas sin meterse en la comparación con la obra original, ya que los comentarios son de los más desacertados y ridículos, dignos del típico progre de los ochenta, que en su momento se leyó un par de Zona 84 y El Víbora, y ahora va de entendido.

Frases como: “Si algo diferencia a Millar (Mark) de Alan Moore…)” de Jordi Costa (en su crítica sobre Kick-Ass), hacen que la sangre me hierva. ¿Que narices tienen en común estos guionistas? Vale, son británicos, pero lo difícil es encontrar una semejanza. La crítica de Kick-Ass incluye otras perlas intelectuales como la comparación del protagonista con Don Quijote. Señor Costa los lectores de comics ya hemos aceptado el hecho (hace mucho) de que esta todo inventado desde la época de Cervantes y la realidad es que Don Quijote era un pionero del frikismo.

La crítica de Jordi Costa por lo menos no suelta ningún spoiler (para eso ya están los trailers) y no deja de ser tan prescindible como cualquier otra opinión de los supuestos entendidos. Pero llegamos a la página 93 del número 2.000 de Fotogramas (felicidades) y Sergi Rodríguez (no se si es directamente responsable, pero firma el reportaje) en la presentación de los personajes destroza la mitad de la trama con su comentario sobre Bruma Roja (me lo voy a callar para no hacer eco del spoiler) y se cubre de gloria frente a la gente que no haya leído el cómic. Repito: que las películas basadas en comics no solo las van a ver los lectores del medio, que el género ya está mas que integrado. O acaso toda la gente que va a ver adaptaciones literarias lee algo que no sean los titulares del Marca. Mis disculpas a los que lean.

Para terminar quiero despedirme de Dennis Hopper, fallecido el día 29, y que pese a no haber participado en muchas adaptaciones comiqueras (The Crow: Wicked Prayer, y lo he tenido que buscar en la IMDB) se merece un recordatorio desde aquí por su aportación al cine y su punto de frikismo.

martes, 25 de mayo de 2010

Perdidos y la m mental (Iván Rodríguez)

Lo primero aclarar que la “m” del título no viene de mierda (no vaya a ser que el fandom proteste), que cada uno la interprete como quiera, yo se a que me refiero.

Aclarado el primer punto conflictivo vamos a por el segundo, procurando evitar cualquier spoiler para los retrasados (otra vez pido disculpas, pues no me refiero a la gente con cualquier tipo de discapacidad, sino a la gente que no ha visto el final de la famosa serie), el final de la serie es una mierda de un calibre grande tirando a gigantesco, pero siendo realistas, después de lo enmarañada que estaba la trama: ¡QUE C*$% ESPERABAIS¡ No había una opción mejor y si muchas mucho (pero muchísimo) peores.

No me he metido en un solo foro de esos en los que se especulaba sobre los oscuros, místicos, paranormales y/o pseudo científicos finales de la serie, pero con una buena cantidad de colegas friquis algo te acaban contando, y lo único que me quedó claro fue que hay mucha gente que se ha pasado horas analizando a cámara lenta los episodios en busca de mensajes y pistas ocultas. Eso se hace con La Guerra De Las Galaxias, que a fin de cuentas son solo dos horas, si te pones con una serie los trastornos mentales pueden ser irreversibles.

Qué es lo que pasa, pues que toda esta gente había llegado a unas conclusiones, ya a mitad de la tercera temporada, de cómo tenía que ser el final, y cuando les han dado el mazazo con los dos últimos episodios se han dado cuenta del tiempo que han perdido con pajas mentales (la “m”) y, naturalmente, se sienten estafados.

Si hubiese resultado que Cable no era el hijo de Cíclope y Madelyne Prior yo también me hubiese sentido defraudado. Cierto es que Fabian Nicieza es el rey de lo evidente y se le ve el plumero antes de escribir la primera línea de un guión, hay yo tenía cierta ventaja frente a los fans de perdidos, ya que J. J. Abrams y Damon Lindelof escriben algo mejor que Nicieza (zas! enlazado con tema comiquero).

A lo que iba, ¿que le molesta a la gente? Que el final sea flojo y fácil (repetir mierda queda feo) o que se les haya acabado su dosis de material sobre el que indagar durante largas noches oscuras. Me juego el cuello a que acierto con la segunda opción. A mi también me da penita el hecho de que una serie que he seguido con interés durante seis temporadas, que me ha tenido enganchado, que me ha hecho comerme la cabeza, y con la que he disfrutado con la mayoría de los capítulos (nos hemos comido algunos ladrillos buenos), llegue a su fin. Pero pese a la cantidad de cabos sueltos que han dejado los guionistas, espero sinceramente que no haya spin off o algún descalabro similar (léase película) que termine de enfangar el recuerdo de una gran serie con la que lo he pasado muy bien. Que me ha decepcionado su desenlace, seguro, pero cuantas series, películas o colecciones nos han tenido en vilo para, al final, no darnos exactamente lo que queríamos, realmente que no acabasen nunca.

viernes, 21 de mayo de 2010

Llega CHT (Javo Rodríguez)

Es habitual escuchar que son pocos los textos teóricos sobre el cómic que se publican en España. Tal vez sea cierto, ignoro los que se editan sobre otros temas o los que aparecen en otros países. Pero no es menos cierto que cada vez son más los libros que tratan, bajo diferentes puntos de vista, el análisis de las viñetas. Diccionario de Onomatopeyas del Cómic de Luis Gasca y Román Gubern, La Arquitectura de las Viñetas de Rubén Varillas, 1001 anécdotas del Cómic (o casi) de Raúl J. Sinovas Gómez "Shogun", La Novela Gráfica de Santiago García... son algunos de los títulos más recientes.
No entro en la calidad del totum revolutum de los textos citados, hay diferencias, evidentes para cualquier lector, entre lo excelentemente escrito y documentado por Santiago García y el libro de “Shogum”, por poner un ejemplo.
Tampoco comparto algunas de las tesis mantenidas por sus autores, ni con muchos de sus criterios pero, en general me parecen obras excelentes, bien documentadas y presentadas. De todas he aprendido y la mayoría me han hecho, al menos, reflexionar.

En este panorama, donde no hay que olvidar el magnifico trabajo que coordina Antoni Guiral en Del Tebeo al Manga, la historia de los cómic cuyo sexto tomo espero ansioso, se presenta CHT, una nueva revista dedicada a los tebeos.
Hija directa del blog homónimo, Cómic, Historietas, Tebeos (http://comic-historietas.blogspot.com/) la revista fue presentada, el pasado 20 mayo, en el cuidado Espacio Sins Entido de Madrid.
Lo primero que hay que decir es que CHT es espectacular. Su formato, 30 x 23 cm., su papel, la calidad de las impresiones, la maquetación, los textos... todo brilla a gran altura.
Los contenidos se ciñen y se ceñirán al pasado, en palabras de uno de sus responsables, Carlos Uriondo: “Nuestra metodología es la lejanía en el tiempo. No queremos hablar de la actualidad. Eso no permite una mayor tranquilidad y profundidad en el análisis”.
El #0 esta compuesto por 36 páginas dedicadas básicamente a las ilustraciones de Alex Raymond y de Carlos Meglia en Tarzán.
El #1, ya con 60 páginas, tiene como tema central a Mort Cinder, la genial obra de Oesterheld y Breccia, junto a este trabajo encontramos de nuevo a Tarzán, ahora en las páginas glorias de Hogarth; una maravillosa reproducción de dibujos del gran Jesús Blasco; y espacios dedicados de Gianni de Luca, Yves Chaland o Hugo Pratt, entre otros.
CHT sólo se vende por suscripción (chtrevista@gmail.com) y ya anuncia su próximo número dedicado a Hal Foster y su Prince Valiant. Espero sinceramente larga vida a CHT, un proyecto arriesgado, muy arriesgado, que tiene muy complicada su continuidad pero que Kioscopedia apoya y recomienda.

Para finalizar no puedo dejar de comentar el placer que me produjo una breve charla con Jesús Cuadrado, encargado de introducir a los responsables de la revista y de una corta disertación sobre las revistas teóricas dedicadas al cómic. “Convivo” casi a diario con Cuadrado, De la Historieta y su uso, su monumental obra en dos tomos, son para mi libros indispensables. Cuadrado y Antonio Martín son “responsables” en gran parte de la creación de Kioscopedia. Lamentablemente, Cuadrado me comunicó que hoy por hoy no están previstas actualizaciones de De la Historieta y su uso, cuyas informaciones cubren el periodo 1873 / 2000, aunque si parece más cercana la edición de nuevos volúmenes de obra general, Atlas Español de la Cultura Popular.
El acto, como ya dije, se celebró en el agradable espacio de Sins Entido, editores, por cierto, de De la Historieta y su uso, junto a la Fundación Germán Sánchez Ruipérez. Aproveche la ocasión para comprar el libro dedicado a Chris Ware, escrito por Ana Merino, no me interesa mucho el autor, pero quería tener completa la interesante colección Sin Palabras, con la que “algo” tiene que ver también Jesús Cuadrado.

Como decían las antiguas crónicas todo acabó con un vino español, bueno, en este caso cava Carta Nevada... ¿cuando aprenderemos los madrileños a disfrutar de un buen brut nature? Es broma, la presentación fue un acto simpático y agradable, aunque con muy poca asistencia, aviso para navegantes. ¿Es que no hay más gente interesada en esto?

Un grande con cara de chungo (Iván Rodríguez)

Todavía recuerdo la impresión que me causó ver a Henry Rollins por primera vez. Era el Festimad de 1997 y como estaba de prácticas me pude dar el gustazo de ver a la Rollins Band desde el escenario con el roadie de de Fear Factory preparando las guitarras para la siguiente actuación.

No había escuchado mucho de la Rollins Band y no soy un gran fan, pero cuando la mala bestia salió al escenario, acompañado de su grupo de asalvajados me quedé flipado, todos descalzos y aporreando los instrumentos como si de una batalla campal se tratase en vez de un concierto.

Años más tarde volví a flipar cuando a mitad de Johnny Mnemonic (película muy maltratada, no es para tirar cohetes, pero entretiene un montón y sale Dina Meyer) sale el Henry Rollins con unas gafitas en plan médico intelectual. Desde este momento no he parado de verle en cine y televisión. Aparece brevemente en El Cuervo, ha puesto voces para series de animación como Batman Beyond, Teen Titans o Padre Made In USA.

En la Wikipedia le caracterizan también de activista político y antimilitarista, pero no he encontrado muchas referencias salvo una frase suya (en la wiki) que mola bastante: "No dejeis que vuestro comandante os mienta, para eso está vuestro presidente". Aparte de la frase lo que está bien es el lugar donde la soltó, un concierto para las tropas desplazadas en Irak en 2003. Una patada en las pelotas a la política de Bush bien dada, no como los payasos de los artistas de nuestro país que lo único que hacen es militancia de camiseta con “no a la guerra” desde patéticas posturas proPSOE (como si hubiese diferencia entre la forma de actuar de nuestra mierda de partidos políticos). Luego nos permitimos el lujo de criticar a los yanquis por cualquier payasada que hacen sus celebridades.

Se me va la pinza. Que la última vez que he visto a Henry Rollins (al que ya he relacionado con algo de cómics) ha sido en la cojonudísima serie de televisión Sons Of Anarchy, concretamente en la segunda temporada interpretando a un cabrón neonazi, y es que ese rostro con mirada perdida y pinta de estar continuamente de mala leche funciona de forma impresionante.
No solo Henry Rollins está bien en esta serie, Ron Perlman se sale, Charlie Hunnam es capaz de hacer que le odiemos y al mismo tiempo sintamos algo de simpatía por lo complejo de su situación, Katey Sagal (quizá la mejor) da vida a una víbora de cuidado, Kim Coates, Theo Rossi, Tommy Flanagan (con cara complicada por esas cicatrices, pero que no para de comerse a sus compañeros de reparto cada vez que aparece en pantalla), Ryan Hurst, Maggie Siff, Mark Boone Junior, William Lucking, Dayton Callie y muchos más completan el reparto de una serie en la que no hay un solo personaje bueno, la violencia es mucho más cruda y real que en cualquier película o serie, todas las muertes, agresiones, amenazas tienen consecuencias (viendo la octava temporada de 24, ya en el primer episodio Jack Bauer se carga a dos tíos sin pestañear, y no pasa nada, son malos y se lo merecen. Y 24 me mola mucho).
Es posible que ninguno de los personajes merezca más que un tiro, pero el que quiera ver bondades tiene La Casa De La Pradera, Verano Azul y Autopista Hacia El Cielo, a mi me parece mucho más interesante como Sons Of Anarchy muestra el lado más humano de un grupo de auténticos hijos de puta.
Yo también me las he apañado para colar en el blog esta estupenda serie que recomiendo encarecidamente a los lectores de esta página (creo que no hace falta decir que no es apta para niños, por si acaso).

Algunas novedades del Salón de Barcelona (y otras anteriores). (Iván Rodríguez)

Es evidente que mis gritos reclamando la inmediata publicación de Kick Ass llegaron a oírse en Panini, pues la obra salió a la venta como quince días antes del salón, cuando se suponía que Panini la estaba reservando para el evento.
Me jode bastante que no se publicase en grapa, pero el tomo es bastante correcto y poderme leer los estupendos desvaríos de Millar del tirón no está mal. Lo cierto es que me lo pase genial y disfrute de Kick Ass hasta la última viñeta, no es ni el más cafre ni el más inspirado trabajo de Millar pero entretiene un montón y recuerda a esa vieja propaganda en plan: “Niños, no intentéis hacer esto en casa”. Con respecto al trabajo de Romita Jr. lo de siempre, muy bueno pero sigo echando de menos su forma de dibujar en los ochenta, aunque me alegra que no repita sus cagadas de los noventa.

Otro grande (esta vez para el salón) nos ha permitido disfrutar de sus historias, Kevin Smith y su primera incursión en Batman con la miniserie Cacofonía (en tomo de tapa dura de Planeta). El Green Arrow de Smith me sorprendió gratamente el año pasado, probablemente porqué no esperaba mucho, sin embargo Cacofonía me ha dejado un poco frío (y esta vez no había oído nada sobre la obra). Tiene alguna influencia de La Broma Asesina, pero sin llegarle a la suela de los zapatos. Lo más interesante del tomo es el prólogo, del propio Smith, en el que el autor justifica la presencia, como dibujante, de su amigo Walter Flanagan (¡sííííí, el del perro!), algo bastante innecesario viendo la calidad de los lápices pero al mismo tiempo muy divertido. Tampoco está mal la posibilidad de comparar el borrador del guión del tercer número con el resultado final. ¿Decepcionante? Rotundamente sí, pero es Kevin Smith y algo de jugo se le puede sacar.

De mis dos habituales, The Boys y Los Muertos Vivientes, poco que decir salvo reivindicar que son colecciones imprescindibles para cualquiera que se considere lector de comics.
La primera (en su quinto tomo) recopila los 6 números de la miniserie Herogasm (situada entre los números 30 y 31 de la serie regular) o la forma de entender los crossovers en el mundo de The Boys. Se echa de menos a Darick Robertson, pero John McCrea cumple.
Y los muertitos de Kirkman (décimo tomo) siguen en su línea de sorprender cada vez que pasas la página. Tal vez los dos últimos tomos de la serie sean más calmados, pero es que la caña que dio Kirkman del quinto al octavo fue mucho y los protagonistas se merecen un descanso, pero que no se relajen.

Llegas a tu tienda habitual y ves No Hero de Warren Ellis echas un pequeño vistazo (que a veces se le va la pinza y se pone pesado, pocas) y lo lees del tirón porqué no tiene desperdicio. En la línea más crítica de Ellis, nos cuenta la historia de un mundo en el que los superhéroes son producto de una droga inventada por un gurú del LSD de los sesenta y solo un reducido grupo disfruta (o no) de superpoderes. El dibujo de Juan José Ryp, a lo Frank Quitely pero más estilizado, funciona muy bien aunque se pasa con la sangre, no hay tanto fluido en el cuerpo humano como el que hace sangrar a algunos personajes.

Para finalizar algo que no es tomo (por fin), Ultimate Comics Spider-Man llega a nuestro país como Ultimate Spider-Man. ¿Vol. 3 según Panini? ¡Traducid o dejad los p#%*$ nombres como son! Mi opinión con respecto a Bendis en la línea normal de Marvel está cambiando a peor a marchas forzadas, pero el tono algo ingenuo y muy entretenido del Spider-Man definitivo se mantiene. En esta nueva andadura del trepamuros, vemos que tras los sucesos de Ultimátum no es repudiado por la prensa o la policía, si no todo lo contrario, algo que no termina de convencer a Peter Parker (falta de costumbre). También tenemos nuevo dibujante, David Lafuente, que pese a ser muy diferente a sus predecesores mantiene el estilo juvenil que tanto pega con la historia.

Se me olvidaba, ha salido una edición completa de Predicador, con tres tomitos, con tapa dura, con su cajita, y con sus 100 pavazos de precio. Ennis lo vale, pero seguro que mola más patearse las tiendas y buscar ediciones anteriores, lo que probablemente saldrá más caro, pero también más cómodo de leer. Con esta causa perdida me despido.